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Protestas vecinales en Alicante contra las antenas de telefonía

Achacan a las instalaciones efectos negativos para la salud

Medio centenar de personas se concentró ayer en la partida alicantina del Bacarot ante la 'inminente' instalación de seis antenas de telefonía móvil a tan sólo seis metros de una urbanización. Los vecinos atribuyen las dolencias físicas que sufren algunos de ellos a las tres instalaciones actuales, colocadas en la zona hace dos años. La comunidad de vecinos planea iniciar acciones legales ante la 'pasividad', dicen, del Ayuntamiento de Alicante, que permite su proliferación 'sin ningún control'.

La inquietud vecinal por la proliferación de antenas aumenta en Alicante. Los vecinos de la urbanización Los Picapiedra, ubicada en la partida rural del Bacarot, denunciaron el pasado año ante el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante la instalación de dos antenas de más de 30 metros de altura, a tan sólo seis metros de sus viviendas.

Sin embargo, 'sólo obtuvimos la callada por respuesta', afirma Flor Mesquida, vecina de la zona. 'Ante el inmovilismo de los dirigentes políticos de esta ciudad, iremos a los tribunales', declaró. El colectivo vecinal se concentró ayer por espacio de una hora como acto de protesta por la instalación 'ilegal' de estas antenas.

Los vecinos achacan la aparición de determinadas dolencias físicas entre los residentes a la presencia de estas instalaciones. Según Mesquida, una mujer con problemas cardiovasculares y portadora de un marcapasos, comenzó a desmejorar a raíz de la colocación de las antenas. 'La mujer, que falleció durante las Navidades pasadas, salía a pasear con su marido y su estado, de repente, empezó a empeorar', apunta. Del mismo modo, una joven que veraneó en la zona perdió a su bebé. Flor Mesquida también se encuentra entre los supuestos afectados. Comenta que padece insomnio y su aparición 'coincide en el tiempo' con la instalación de las dos antenas de telefonía móvil.

Ante estas circunstancias, los vecinos desconfían de las afirmaciones que aseguran que las antenas no son nocivas para la salud, señala Mesquida. Por ello, ante la posible ubicación de seis unidades más, los vecinos planean acudir a los tribunales para forzar al Consistorio a que retire las antenas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de noviembre de 2001