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Cultura reconoce la audacia creativa del dramaturgo Fernando Arrabal

El Premio Nacional de Cine ha ido a parar a las manos de José Luis Guerin, que ha sabido encontrar un personalísimo lenguaje en el que mezcla la ficción con el documento y el montaje poético. El de Teatro reconoce la trayectoria de Fernando Arrabal, un dramaturgo que ha hecho de la heterodoxia su arma fundamental. El Premio Nacional de Historia lo ha recibido Luis Suárez Fernández por su libro Isabel I, Reina, donde subraya la condición católica de aquella monarquía que dio lugar al nacimiento del Estado moderno. Tres premios que reconocen obras diferentes, desde la más convencional del historiador hasta las propuestas más radicales de Guerin o Arrabal. El de Circo fue para los hermanos Quirós, funambulistas aéreos.

Fernando Arrabal (Melilla, 1932) comentó ayer desde su casa de París, ciudad en la que vive desde 1953, que al oír que le daban el Premio Nacional pensó que era el de cine: 'En España siempre se me considera cineasta, aunque no se ven mis películas', entre las que destaca Viva la muerte.

El autor en realidad había obtenido el Premio Nacional de Teatro que, dotado con cinco millones de pesetas, concede el Ministerio de Educación y Cultura. El jurado consideró que el montaje de El cementerio de automóviles, realizado el pasado año, corrobora la importancia de una trayectoria internacionalmente reconocida.

Arrabal fue uno de los tres fundadores en 1963 del movimiento Pánico, grupo al que se integró tras compartir durante unos años el espíritu de los surrealistas franceses. De personalidad excéntrica, Arrabal es dramaturgo, novelista, guionista, pintor, coleccionista, jugador de ajedrez, poeta y ensayista. 'Estoy muy contento. Es como si el premio se lo dieran a Calderón o a Lope, porque el éxito que tiene el teatro español en el extranjero siempre va ligado a estos nombres y, sin merecerlo demasiado, me meten a mí en ese jirón', dijo el autor, quien en diciembre estrenará Carta de amor (Como un suplicio chino), obra en la que rememora dramáticamente (en el doble sentido de la palabra) la relación con su madre y que montará Juan Carlos Pérez de la Fuente con el Centro Dramático Nacional, al igual que se hizo el pasado año con El cementerio de automóviles.

Por otra parte, el Premio Nacional de Circo recayó en los funambulistas aéreos Vicente, Ángel y Roberto Domínguez, conocidos como Los Quirós.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de noviembre de 2001