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COMUNICACIÓN

El Grupo Voz cierra 'Diario 16', uno de los periódicos simbólicos de la democracia

La empresa gallega asegura que mantener el rotativo pone en riesgo sus otras actividades

La asfixia financiera termina con uno de los periódicos simbólicos de la democracia. Después de 25 años en la calle, Diario 16 imprimió ayer su último número. El Grupo Voz, propietario del rotativo madrileño desde que en 1998 se adjudicara la cabecera en subasta pública, no ha conseguido sacarlo a flote ni tampoco ha encontrado compradores dispuestos a asumir el proyecto. Ediciones Periodísticas, SL, editora de Diario 16, comunicó ayer a los trabajadores la presentación de un expediente de regulación de empleo que afectará a los 118 miembros de la plantilla.

"Nos toca vivir un mundo en el que sólo se premia el éxito, donde intentarlo apenas cuenta más que para la mofa. Incluso cuando detrás quedan años de mucha generosidad y también, claro, de algunos errores", explica el último editorial de Diario 16 titulado Sin red, al referirse al cierre del periódico.

Los propietarios de Diario 16 estaban dispuestos a vender el histórico periódico, nacido en los convulsos años de la transición por un precio simbólico: una peseta, un euro. Pero no ha habido comprador. Hasta el último momento, el Grupo Voz, presidido por Santiago Rey Fernández-Latorre, confiaba en tener sobre la mesa una oferta que evitara el cierre definitivo. Ayer por la mañana, el único grupo que mantenía viva la negociación, empresarios valencianos del ámbito de la prensa especializada, se retiró.

Antes, el Grupo Voz intentó un relanzamiento de la mano de los periodistas Fernando González Urbaneja y Enrique Badía. Pero este proyecto, que requería 2.000 millones de pesetas de financiación externa, fracasó por falta de inversores. El plan de salvamento preveía incluso un cambio en la cabecera. El grupo gallego se comprometía a mantener el 26% del capital.

En los cuatro años en los que Diario 16 ha sido gestionado por el Grupo Voz, el hólding gallego de comunicación ha perdido 5.000 millones de pesetas. Ante su hipotético relanzamiento, la entidad gallega ha calibrado la situación del mercado de prensa en Madrid. Y, en conclusión, estima que destinar más recursos a Diario 16 hubiera supuesto afrontar unas inversiones "que el grupo de La Voz de Galicia no estaba en condiciones de asumir en solitario, sin riesgo para sus otras actividades", según explicó ayer la empresa editora en un comunicado. Tampoco ha encontrado socios para afrontar la reforma del diario ni compradores que aseguraran su continuidad.

Rey se hizo con la cabecera de Diario 16 en enero de 1998. Fue el único postor de una subasta animada por la polémica tras la que desembolsó 527 millones de pesetas. Por aquel entonces, el rotativo arrastraba deudas por valor de 20.000 millones. "Sabíamos que reflotar una cabecera histórica no tenía precedentes y era muy difícil", según explicó ayer Francisco Sánchez, portavoz de la empresa.

Las pérdidas de Diario 16 lastraron las cuentas del Grupo Voz, que el año pasado se situó en números rojos. Registró 200 millones de pesetas de pérdidas, y para este año los resultados se prevén peores, según fuentes de la compañía.

En los últimos meses, Santiago Rey propició un giro radical a la gestión, que incluyó la destitución de sus hijos Santiago y Emilio Rey Berguer de los puestos directivos de la compañía y puso en marcha una política de contención de gastos. En tono de autocrítica, los responsables del Grupo Voz aseguran: "Quizá hemos sido un poco impacientes o quizá sea cierto que no dominábamos el mercado madrileño".

El comité de empresa de Diario 16 se manifestó ayer más enérgico a la hora de atribuir responsabilidades. "El Grupo Voz ha hecho una gestión nefasta desde el primer día. Ha sido negligente y las pérdidas se han acumulado hasta un punto de no retorno". Los representantes de los trabajadores sospechan que la decisión de cierre de Diario 16 estaba tomada desde antes del verano y que el rotativo se ha mantenido "con vida artificial" hasta pasar "el tormento" de las elecciones gallegas del 21 de octubre.

Por unanimidad, los trabajadores acordaron a media tarde de ayer sacar hoy el periódico a los quioscos. La empresa estaba dispuesta a cerrar ayer mismo las páginas de Diario 16. "Queremos despedirnos de los lectores", dijo un redactor. De momento, mientras se negocia el expediente de regulación de empleo, se mantendrá viva la edición digital.

Un día "triste"

Enrique Clemente, director en funciones, manifestó "la tristeza" de los trabajadores, empezando por él mismo, que ingresó hace 20 años en Diario 16 como becario. Desde hace varios días, Diario 16 dejó de tener presencia en muchos puntos de venta. El último Estudio General de Medios le atribuía una difusión de 24.700 ejemplares, según la editora.

Los trajabadores recibieron ayer la documentación del expediente de regulación de empleo. Y hoy se presentará a la autoridad laboral. "Sólo nos queda negociar el despido de la plantilla", apuntó un miembro del comité de empresa, según el cual la situación de cierre "no se está viviendo como un trauma, porque la veíamos venir". Sánchez lamentó que, a diferencia de otras publicaciones, Diario 16 no recibió ningún tipo de apoyo desde las esferas políticas. "Los pedimos, porque veíamos que se los concedían a otros", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 2001