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DANIEL ORTEGA

La metamorfosis del comandante sandinista

La metamorfosis del comandante revolucionario Daniel Ortega concluyó con el alumbramiento de un político de maneras lilas que se ha comprometido con la propiedad privada, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la reconciliación con Estados Unidos, el misal y la corbata. 'A Fidel Castro jamás lo vería arrodillado comulgando porque crea que eso le sirve políticamente', criticó el escritor Sergio Ramírez, vicepresidente sandinista en el quinquenio 1985-1990. Otros le llaman farsante.

Daniel Ortega Saavedra, de 55 años, consumó la transformación obligado por el pragmatismo, la conclusión de la guerra fría y las nuevas circunstancias nacionales e internacionales, No desconoce que el saneamiento de las exiguas arcas nacionales encamina necesariamente hacia la normalización con Washington y los organismos internacionales de crédito. Marxista durante su insurrección contra la tiranía de Anastasio Somoza, en la que sufrió siete años de cárcel, y cruzado contra el neoliberalismo siendo presidente, (1979-1990), el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) impera y dicta en ese movimiento. No obstante, su Gobierno, ofreció, será de unidad nacional.

El candidato compareció en campaña desgranando discursos que parecían oraciones, flanqueado a veces por la bandera del antiguo enemigo, Estados Unidos, y garantizando su definitivo desarme. El conservador Virgilio Godoy declaró años atrás que el Gobierno sandinista sólo había sido eficaz en la construcción de cárceles y cuarteles. Eran los tiempos cruentos y belicosos. Ortega es otro en su tercer intento por la presidencia, perdida en 1990 frente a Violeta Chamorro. El guerrillero que abandonó la carrera de derecho para empuñar las armas en los setenta, y fracasó en la consecución de los sueños revolucionarios, insta al amor, a un Ejecutivo con empresarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001