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La futura Ley de Calidad tratará de superar las lagunas de la ESO

Itinerarios educativos y evaluación, a debate en la próxima reforma

La implantación de la reforma educativa de la LOGSE ha ido a diferentes velocidades en cada comunidad autónoma, en algunas de ellas en un proceso paralelo a la recepción de las competencias educativas. Este año ha desaparecido el COU, aunque aún subsiste la última parte de la antigua Formación Profesional. Todavía no ha habido mucho tiempo de evaluar los resultados y ya se anuncian reformas, como la Ley de Calidad, contemplada como solución de emergencia para corregir las deficiencias y problemas en la ESO (Educación Secundaria Obligatoria).

Del proyecto se conocen aún pocos detalles, puesto que el borrador no se presenta hasta noviembre. Presumiblemente, introducirá un examen de reválida al final del bachillerato para poder acceder a la universidad. También dividirá a los alumnos de la ESO 14 a 16 años según su rendimiento. Cambiará el sistema de elección de los directores de los centros, que serán probablemente escogidos por las administraciones autonómicas y no por los consejos escolares de los centros, como ahora.

Frente al proyecto los estudiantes han sido los primeros en salir a la calle en manifestación, pero también los sindicatos han dejado oír sus quejas. Tampoco parte de la oposición está de acuerdo con algunos de los cambios que prepara el Ministerio de Educación, que dejó entrever la ministra Pilar del Castillo ante el Parlamento, en su explicación de lo que serían las líneas generales de su política educativa en esta legislatura.

Del Castillo anunció la posibilidad de "establecer distintas vías formativas que atiendan realmente a la diversidad de intereses, motivaciones y capacidades de los alumnos", es decir, establecer caminos educativos distintos según la capacidad e intereses de cada uno. Desde el PSOE e IU se criticó con dureza lo que entienden que supondría una segregación del alumnado por motivos de capacidad: "La separación temprana de los alumnos va en contra del tratamiento igualitario a todos los estudiantes, sea cual sea su procedencia social", explica Carme Chacón, responsable de Educación de la ejecutiva socialista.

"Si se separa a los alumnos por clases, los que más capacidad tengan la seguirán teniendo, pero los que vayan más retrasados irán a peor, porque a esa edad defenderán el rol que se les adjudique, y si les dicen que son los torpes y los conflictivos se comportarán como tal", explica Fernando Lezcano, secretario general de la Federación de Enseñanza de CC OO.

Desde el PSOE se propone un sistema llamado de desdobles. Todos los chicos compartirían la misma clase, igual que ahora, pero saldrían en grupos distintos algunas horas para reforzar aquellas asignaturas en las que vayan retrasados. "En cualquier caso deberían ser los centros, con plena autonomía, los que diseñen su modelo porque allí saben qué docentes y qué alumnado tienen", explica Lezcano.

Otro de los aspectos que pretenden modificar es la evaluación. "Habrá que introducir modificaciones en el actual sistema de promoción con materias pendientes y reforzar los sistemas de evaluación, de tal modo que el título de graduado en educación secundaria tenga la consideración social que merece al garantizar una formación acorde con los objetivos de esta etapa", dijo la ministra.

En primaria se podrá repetir una sola vez y otra en el primer ciclo de secundaria. Si no se ha repetido en estas etapas, podrá repetirse una vez en tercero de secundaria y otra en cuarto. Pero el alumno a los 18 años tendrá que abandonar el instituto.

"El sistema de evaluación se puede discutir, pero el fracaso escolar no se soluciona así sino atendiendo debidamente a los alumnos que repiten", afirma Jesús Ramón Copa, secretario general de Enseñanza en la UGT.

El Gobierno se ha comprometido además a reformar la formación inicial del profesorado para adaptarse a los cambios. La formación del profesorado es fundamental, a juicio de los expertos: "Si los gobiernos no invierten en formar a los profesores, la escuela pública se vendrá abajo", dice Rosario Ortega, profesora de Psicología de la Educación de la Universidad de Sevilla y experta en violencia escolar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de octubre de 2001