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La UE alerta sobre la amenaza del bioterrorismo en la cadena alimentaria

El comisario de Sanidad señala la 'vulnerabilidad' de la producción y distribución europeas

Las alarmas europeas sobre la nueva amenaza del bioterrorismo crecen día tras día, aunque ningún país de la UE ha sufrido aún sus efectos. Ayer, el comisario de Sanidad y Consumo, David Byrne, advirtió a los ministros de Agricultura de la Unión de que debe iniciarse cuanto antes 'una revisión urgente de nuestros actuales sistemas de defensa contra cualquier posible ataque de bioterrorismo en los terrenos de la producción animal y alimentaria'. 'La producción de alimentos y los sistemas de distribución han mostrado su potencial vulnerabilidad ante posibles ataques', aseguró Byrne.

Hasta ahora, las alarmas se habían centrado sólo en la posible difusión de elementos de origen nuclear, químico o bacteriológico, pero Byrne añadió ayer la posibilidad de que organizaciones terroristas utilicen las fuentes de alimentación para atacar a la población. Para el comisario, un ejemplo de lo que puede ocurrir se puede encontrar en el drama que ya ha sufrido Europa a raíz de la enfermedad de las vacas locas o de la fiebre aftosa en las ovejas. Byrne se refirió, al hilo de estos casos, a la 'vulnerabilidad' de las cabañas europeas ante 'la introducción de virus' que pueden originar graves enfermedades.

Por eso, el comisario hizo hincapié en que hay que estar alerta 'ante la posible introducción de virus similares o de amenazas de ese tipo derivadas de acciones terroristas'. Aunque agregó que no se trata de ser 'alarmista', precisó: 'No podemos escapar a la realidad de que nuestros sistemas de alimentación y producción agrícola pueden ser vulnerables al bioterrorismo'.

Beate Gminder, portavoz de Byrne, afirmó ayer que los sistemas comunitarios de detección de anomalías sanitarias entre los animales funcionan mejor que los establecidos para el consumo humano.

Dicho y hecho. Ayer mismo, en el curso de una reunión del Comité Veterinario, los representantes de los Quince pasaron una primera revista a los medios y sistemas con que cuenta cada país a la hora de reaccionar ante casos de ese tipo. De entrada, todos se mostraron de acuerdo en agilizar al máximo los sistemas de alerta de la Comisión Europea creados en su día para comunicar a todos los países la aparición de cualquier defecto peligroso o anomalía en los productos alimenticios.

Coordinación con la OTAN

También la OTAN ha puesto en marcha una serie de trabajos para elaborar un listado de hipotéticas amenazas frente al bioterrorismo y para reaccionar ante ellas. El asunto fue abordado ayer por primera vez en una reunión en Bruselas del Consejo del Atlántico Norte (los embajadores de los 19 países aliados ante la OTAN) y del Comité Político y de Seguridad de la UE (COPS).

Los reunidos plantearon la posibilidad de crear un grupo de trabajo OTAN-UE para hacer frente conjuntamente a la amenaza bioterrorista.

El problema es que la Alianza Atlántica no dispone de medios para actuar ante situaciones de emergencia civil e intenta coordinar algunas de sus iniciativas con la Unión Europea. Si los trabajos continúan en la línea prevista por la OTAN, se puede dar el caso de que sea la Alianza la que acabe pidiendo medios a la UE, cuando actualmente es la Unión la que solicita medios de los aliados para poner en marcha la Fuerza de Reacción Rápida de la Unión.

Los líderes de la UE, reunidos el viernes pasado en Gante (Bélgica), hicieron especial hincapié en la necesidad de poner en marcha un plan coordinado para defenderse del bioterrorismo.

El plan incluye la colaboración de todos los servicios europeos de Protección Civil, el nombramiento de una autoridad europea en ese terreno, el control de exportaciones de todo producto sensible y la colaboración entre los países miembros de la Unión Europea a la hora de almacenar vacunas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de octubre de 2001