Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:DEBATE

La explosividad del aumento

Los valencianos arrastran una hipoteca conjunta que ronda el billón de pesetas. La deuda pública de la Generalitat Valenciana se ha duplicado en los últimos cinco años. La economía ha crecido a un ritmo del 4%, un índice muy considerable que, sin embargo, palidece en relación con el aumento de la deuda: la hipoteca, en vez de reducirse poco a poco, ha crecido en torno a un 16% anual. El Consell sostiene que ha invertido mucho para paliar las carencias en infraestructuras que arrastraba la Comunidad Valenciana. Pero cientos de colegios públicos, por ejemplo, todavía están por construir. Y por pagar. Surge una cuestión: ¿Es complicada la situación financiera de la Generalitat?

¿Es sostenible el volumen actual de la deuda de la Generalitat? En principio sí, dado que el tipo oficial de interés nominal esperado en los próximos años difícilmente superará el 4%, la carga financiera se situará en unos 40 a 45.000 millones de pesetas. La Generalitat, salvo cambios radicales en los escenarios económicos, puede hacer frente a esos compromisos.

Ahora bien, el problema no está en el volumen actual de deuda sino en el fuerte ritmo de crecimiento de la misma. Ese es el problema denunciado por Moody's en su último informe y la causa por la que el próximo año podría revisar la calificación de riesgo de nuestra Comunidad. El problema es la explosividad del aumento de la deuda y el peligro de que llegue a ser insostenible. Ninguna variable puede crecer permanentemente por encima del ritmo al que lo haga la renta.

El tercer problema radica en el destino dado al gasto público inversor en los últimos años. Resulta extraño que la Generalitat haya dedicado tantos recursos en apoyar iniciativas que suelen ser atendidas por la iniciativa privada. ¿Por qué la Generalitat no se ha limitado a apoyar esas iniciativas y se ha tenido o querido involucrar en un proceso que le es extraño? Contestar a estas preguntas es clave.No parece que la Generalitat haya canalizado eficientemente ese aumento espectacular del endeudamiento.

Tampoco ha sido correcto el momento elegido para incentivar el gasto. La economía española y valenciana ha vivido durante los últimos años una prolongada fase expansiva y no era preciso en absoluto el sobreesfuerzo que ha representado el fuerte aumento del gasto público. Al contrario, con toda probabilidad tal actuación habrá añadido tensiones no deseadas en los mercados.

El problema radica en que la economía es cíclica y después de una fase expansiva viene otra recesiva. Si ya hemos agotado nuestra capacidad de endeudamiento cuando la economía no lo precisaba, e incluso se nos aconseja o impone planes de estabilización y control presupuestario, ¿qué haremos en la próxima crisis? ¿Qué nos gastaremos? ¿Cómo paliaremos la caída de la actividad? La Generalitat ha hecho lo contrario de lo que se recomienda. En lugar de tratar de compensar el ciclo (actuar anticíclicamente), lo ha acentuado con un comportamiento procíclico.

Aurelio Martínez es catedrático de Economía Aplicada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 2001