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"Mejor empezar bien que llegar a un final falso"

El debate comenzó ayer con un almuerzo informal en el Círculo de Bellas Artes, al que acudieron más o menos la mitad de los participantes. Allí estaba el ex presidente del Gobierno Felipe González, que dijo que asistía a las sesiones 'sólo como observador', y comentó sus impresiones antes de la discusión del documento final. Hablando en nombre del 'pragmatismo', afirmó: 'Parece que la idea es construir un diálogo que signifique un esfuerzo de comprensión del otro. Y que el objetivo es alcanzar un núcleo mínimo de intereses y valores para tratar de comprender cómo será el futuro. Para eso, el primer instrumento que tenemos es la cultura, pero después debe actuar la política, y deben entrar en juego las empresas. Mejor que perder demasiado tiempo culpabilizándose es hacer autocrítica por parte y parte'.

Luego, la mesa debatió la propuesta lanzada por Tahar Ben Jelloun acerca del intercambio de escolares y las visitas de artistas y escritores a los colegios de las dos orillas. Pero, finalmente, se optó por un acuerdo generalista sin propuestas concretas.

El principio

La diputada socialista Carmen Romero explicó que esto es sólo el principio del Círculo Mediterráneo: 'Acabamos de empezar, y es mejor empezar bien que llegar a un final falso. Terminemos empezando, pues, y hagamos el borrador de los deseos que tenemos para el Círculo, de lo que queremos que sea esta aventura'. El día anterior, José María Ridao había hablado del encuentro como 'una aventura en la que hay que descubrir lo que queremos tener en común más que lo que tenemos en común', y Romero dio algunas ideas para empezar: 'Compartimos la necesidad de combatir los prejuicios y la voluntad de asumir la historia, respetar las culturas, investigar las confluencias. Pero, sobre todo, compartimos las ganas de ponernos en marcha'.

La discusión subsiguiente estuvo llena de matices políticos. Algunos participantes, como el poeta Abdellatif Laâbi (Fez, 1942), que el día anterior había proclamado 'somos del Sur, pero hablamos como hombres libres, lo cual no ha pasado casi nunca', pusieron el acento en la necesidad de reclamar a los poderes públicos y a las empresas privadas más inversiones del Norte en el Sur.

Al final, vencieron las tesis de los defensores de 'la modestia del Círculo'. En ese sentido destacó el voluntarismo de la traductora Malika Embarek, que fue aplaudido por Manuel Vázquez Montalbán en la primera sesión. Embarek propuso 'empezar explicando cómo es el islam en los pequeños círculos: al taxista, a la asistenta, al vecino del descansillo. Para que esos círculos vayan creciendo poco a poco'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001