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Los norteamericanos piden una acción militar a cualquier precio

Nueve de cada diez estadounidenses creen necesaria la captura, vivo o muerto, de Bin Laden

George W. Bush volvió ayer a pedir 'paciencia' a los estadounidenses. La paciencia es un bien escaso en el ánimo de una ciudadanía que reclama operaciones militares contundentes, la detención o muerte de Osama Bin Laden, el derrocamiento del régimen talibán e incluso una acción contra Irak que acabe con Sadam Husein, según una encuesta realizada por The Washington Post. Nueve de cada diez encuestados se declararon a favor de una 'respuesta militar' a los ataques del 11 de septiembre. En su alocución radiofónica de los sábados, el presidente afirmó que utilizará todas las armas a su alcance, 'militares, diplomáticas, financieras y legales', para acabar con el terrorismo en el mundo, pero rogó 'paciencia y determinación' para hacer posible la victoria.

'No buscamos este conflicto, pero lo ganaremos', prometió Bush, y 'la causa de la libertad prevalecerá'. Insistió una vez más en que su Gobierno no estaba en guerra contra 'el pueblo afgano' y recordó que EE UU seguía enviando ayuda humanitaria a Afganistán: 'Lo que condenamos es el régimen talibán'. Los objetivos de Bush reciben un amplísimo apoyo popular. Nueve de cada 10 estadounidenses, según la encuesta del diario The Washington Post, opinan que el presidente ha reaccionado con acierto tras los atentados masivos contra Nueva York y Washington; la captura o muerte de Osama Bin Laden es considerada necesaria por 9 de cada 10, y la idea de acabar con el régimen talibán es respaldada por 6 de cada 10.

La moral de victoria es alta. El 80% cree que se logrará eliminar de alguna forma a Bin Laden y el 91% se muestra confiado en que la campaña antiterrorista conseguirá 'reducir significativamente' los atentados contra objetivos estadounidenses. Un 58% considera que la campaña lanzada por la Casa Blanca debe encaminarse a reducir también los ataques terroristas contra 'otros países', incluso si no afectan los intereses de EE UU.

Pero la población quiere ir más allá y parece sintonizar con los elementos más duros del Pentágono y del gabinete de guerra formado por Bush: un 39% considera 'necesario' derribar el régimen de Sadam Husein y otro 33% opina que sería 'una buena idea, incluso si no se le puede relacionar directamente con los ataques terroristas'; de ello resulta que un 72% de los encuestados desean que los resultados de la Operación Libertad Duradera sea la instalación de un nuevo gobierno en Bagdad.

Y la guerra no asusta. El 83% se declara favorable a las acciones militares continuadas, y un 67% dice que la apoyaría incluso si hubiera un gran número de bajas entre las tropas de EE UU y otro porcentaje similar haría lo mismo aunque la ofensiva resultase en la muerte de civiles inocentes en otros países. El apoyo a la guerra es también mayoritario, pero menor, entre las mujeres, los negros y los jóvenes. Un 65% cree que, aunque se acabe con Bin Laden, con los talibán y con Husein, y la actividad del terrorismo mundial llegue a hacerse mucho más débil, la guerra no habrá terminado si se produce un nuevo atentado contra EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001