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IMPACTO EN LOS MERCADOS

El turismo sufre los atentados de EE UU

Los viajeros estadounidenses han cancelado el 10% de las reservas en hoteles y agencias españoles

El sector turístico español, uno de los que más aportan a la riqueza del país, ha comenzado a sufrir el creciente temor a volar a raíz de los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre en Nueva York y Washington. La incertidumbre tras los ataques, que primero sumió al sector aéreo en una crisis sin precedentes, ya se ha expandido al turismo. Los hoteles y agencias españolas ya han cancelado el 10% de las reservas procedentes de EE UU, y un 30% de los cruceros por el Mediterráneo. También se esperan cancelaciones de muchos congresos y conferencias por la fuerte caída de los viajes de negocios. Los atentados amenazan con cortar cuatro años de récords de crecimiento del turismo español.

El sector turístico español comienza a sentir los efectos de los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre en Estados Unidos. La suspensión del Congreso Anual de la Asociación de Agencias de Viajes de EE UU, que se iba a celebrar entre el 6 y el 10 de noviembre en Sevilla, sólo es un botón de muestra del impacto económico que los atentados están infligiendo al sector turístico español, la denominada primera industria nacional (11% del producto interior bruto).

Más de 400 millones de pesetas dejarán de llegar a la capital andaluza. Pero, además, se perderá la oportunidad de promocionar la ciudad en uno de los mercados con más potencial del mundo. La secretaria de Estado de Comercio y Turismo había garantizado la organización y la seguridad de este evento, pero entiende que las agencias estadounidenses hayan tomado la decisión de suspenderlo por el especial momento de tensión que vive aquel país.

España ha avanzado notablemente en los últimos años en el segmento de turismo de congresos y convenciones, una vez consolidado su potencial como tercer destino turístico mundial (detrás de Francia y, precisamente, Estados Unidos). En el segmento de turismo de sol y playa, España es incluso el líder mundial.

Los datos oficiales de entrada de turistas en España hasta finales de agosto pasado se elevan a 34,2 millones de turistas, cifra que supera en un 4,5% la cifra del mismo periodo del año anterior. El sector ha enlazado cuatro años de récords consecutivos, y a finales de agosto todo indicaba que éste sería el quinto. El pasado año entraron en España 48,2 millones de turistas (deben pernoctar al menos una vez en suelo español), que supusieron un ingreso de 5,07 billones de pesetas.

Ahora todo está en el aire, como reconocen tanto fuentes de la Administración como del sector. Comercio y Turismo no cuenta aún con datos oficiales sobre el mes de septiembre, pero los empresarios hoteleros y las agencias de viaje, que están a pie de obra, sí conocen la realidad, o al menos la tendencia del mercado. La situación ha llegado a tal punto que se ha constituido un grupo de trabajo, con presencia de todos los sectores implicados (líneas aéreas, agencias, hostelería...), con el objetivo de evaluar semanalmente el impacto de la crisis y con vocación de permanencia una vez que ésta desaparezca. El secretario de Estado de Comercio y Turismo, Juan Costa, ha puesto en marcha otra iniciativa que consiste en reunirse con los mayoristas turísticos de los países que más viajeros envían a España. De momento, ha acordado realizar un estudio conjunto con los operadores alemanes para analizar las preferencias y adecuar la oferta española a este mercado.

El secretario general de la Federación Española de Hoteles, Valentín Ugalde, reconoce que desde los atentados del 11 de septiembre se han cancelado en torno al 10% de las reservas hechas por ciudadanos estadounidenses. No se han resentido, sin embargo, las reservas de los turistas europeos. Ugalde sostiene que es pronto para determinar cómo va a finalizar el año, aunque reconoce que algunas zonas españolas pueden beneficiarse de la actual situación. Éste es el caso del archipiélago canario, destino al que se puede desviar una parte de los turistas que tenían sus reservas en países de la zona caliente del conflicto, como pueden ser Egipto, Túnez y otros países del arco Mediterráneo, que se han convertido en fuertes competidores turísticos de España en los últimos años.

Ugalde resalta que el turismo estadounidense en España es un turismo de alto poder adquisitivo y que, por ello, son los hoteles de cuatro y cinco estrellas los que están sufriendo más duramente la caída de la demanda. El pasado año vinieron a España 1.153.580 turistas estadounidenses. En los siete primeros meses de este año fueron 562.004 turistas de esa nacionalidad, lo que ya suponía un descenso del 17,3% sobre el mismo periodo del año anterior. Asimismo, los viajes en cruceros por el Mediterráneo han bajado en torno al 30%.

Las agencias de viajes también han hecho balance prácticamente diario de la evolución de la demanda de plazas hoteleras y de paquetes turísticos. Félix Arévalo, secretario general de la Asociación Española de Agencias de Viajes, reconoce que desde que se produjeron los atentados se han producido muchas anulaciones de congresos, convenciones y reuniones de empresas que estaban previstas para los meses de septiembre y octubre. Además, las empresas han pospuesto los viajes de negocios y reuniones que no fueran ineludibles. Es un verdadero síndrome que va a proporcionar un fuerte impulso a las videoconferencias y, al mismo tiempo, amenaza con reducir de forma drástica la primera clase de los aviones, la utilizada por los hombres de negocios, cuyo traslado va a comenzar a limitarse a viajes inevitables.

El miedo a volar se ha extendido entre las plantillas de las empresas y entre los turistas, lo que penaliza las cuentas de resultados de las aerolíneas comerciales. Aunque no se ha hecho un balance, las primeras estimaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calculan que el sector perderá esta año 12.000 millones de dólares (unos dos billones de pesetas). Algunas compañías aéreas, como Iberia, KLM y Lufthansa, ya han anunciado subidas de tarifas, y otras temen no poder sobrevivir, a pesar de los severos ajustes de personal y las ayudas gubernamentales. La crisis de las líneas aéreas ya se ha cobrado más de 100.000 puestos de trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de septiembre de 2001