OPINIÓN DEL LECTORCartas al director
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Las fiestas de la Mercè

Como barcelonesa y madre de dos niñas, de 1 y 3 años, tuve la ocasión de disfrutar de las fiestas de la Mercè participando en la actividad destinada a niños menores de cinco años: peregrinar de lado a lado entre la multitud sin encontrar nada para los niños pequeños. Confieso que pequé de inocente, pues parece que hasta que no cumplen cinco años los niños no existen en Barcelona, pero me dejé llevar por la ilusión de las fiestas de Horta, donde con muchísima menos parafernalia y presupuesto los organizadores montaron un sinfín de actividades infantiles.

Está claro que, hasta dentro de unos años, las fiestas de la Mercè no son para mi familia. Yo, por si acaso, les pongo a mis hijas la Oreja de Van Gogh a ver si se animan a ir al concierto del próximo año y pueden hacer algo.- Mercè Junoy. Barcelona

El pasado 23 de septiembre, la Guardia Urbana de Barcelona denunció a más de 200 coches en menos de una hora mientras los afectados asistíamos a la Festa del Cel en el Puerto Olímpico, dentro de las fiestas de la Mercè. Habíamos aparcado en la calle de Carmen Amaya, muy ancha, y en cada una de las aceras se habían aparcado perfectamente dos hileras de vehículos sin entorpecer a peatones y circulación. Teniendo en cuenta además lo excepcional del día, creo que esta denuncia masiva es del todo reprobable. Incluso diría que descarada, porque quizá las fiestas de la Mercè se estén financiando con las multas que ponen en estos actos multitudinarios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de septiembre de 2001.

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