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Los pilotos de EE UU tendrán que estar listos para matar a un intruso en la cabina

Los tripulantes quieren permiso para llevar armas en el interior de los aviones

'El piloto debe estar preparado para matar a un intruso que entre en la cabina', dicen las nuevas directrices de los principales sindicatos de pilotos de Estados Unidos. En esa línea, los representantes sindicales han pedido a las autoridades reguladoras una modificación de la normativa que prohíbe a los pilotos llevar armas. Los sindicatos quieren que los pilotos -de manera voluntaria- vayan armados y estén entrenados para responder ataques o intentos de secuestro. Eso significa, también, que deben recibir una formación adecuada para el uso de armas dentro de una aeronave.

Las normativas de la Federal Aviation Administration (FAA), órgano regulador de la aviación en Estados Unidos, prohíben estrictamente a los pilotos llevar armas encima o en su equipaje, que habitualmente viaja con ellos en la cabina.

Ahora los sindicatos quieren que se modifiquen las regulaciones y que se cree un programa de entrenamiento para pilotos en el manejo de armas; antes, los pilotos deberán someterse a pruebas psicológicas y al escrutinio de su historial delictivo, si existe.

Según John Mazor, portavoz de la Air Line Pilots Association, la propuesta 'refleja lo mucho que ha cambiado la manera de pensar sobre el terrorismo y los secuestros aéreos desde el 11 de septiembre'. Mazor asegura que la mayoría de los pilotos apoyan el plan y desean volar armados.

Mazor explica que la estrategia anterior para casos de secuestro ('aceptar, negociar y no provocar una escalada violenta') ya no sirve: 'Eso valía para antes del 11 de septiembre; ahora hay que defender a toda costa la cabina de pilotos', dice el portavoz sindical. Las instrucciones de un piloto hasta esa fecha eran las de buscar la negociación con los secuestradores, por lo menos hasta que el avión tomara a tierra. Todo se basaba en la protección del pasaje. Ahora esa teoría ha quedado obsoleta.

La medida viene acompañada de otras propuestas tan sensatas como reforzar la puerta de acceso a la cabina de pilotos. A la espera de que la FAA decida sobre la posibilidad de armar a los pilotos, los sindicatos han repartido directrices de comportamiento para casos de crisis en el aire: recomiendan a los pilotos usar el hacha que se guarda en la cabina (para romper cristales en caso de evacuación) como arma de defensa y agresión en secuestros de apariencia suicida.

El plan complementaría al programa federal que pretende desplegar 'policías aéreos', uniformados, en todos los vuelos. Incluso demócratas moderados del Senado, como Joseph Lieberman, se han mostrado favorables a la posibilidad de armar a los pilotos de líneas comerciales para que eso contribuya a que 'los pasajeros se sientan seguros' y la industria de la aviación no caiga en una situación financiera aún más desastrosa.

Pérdida de presión

Quienes se oponen a la propuesta mantienen que la existencia de armas dentro del avión permite, obviamente, que un secuestrador pueda hacerse con ellas; los sindicatos sostienen, sin embargo, que los beneficios superan a los peligros si los pilotos van armados.

Hay un problema más: saber hasta qué punto la cabina de los aviones puede resistir una pérdida de presión ocasionada por agujeros de bala en el fuselaje. Siempre se ha pensado que un pequeño agujero de bala puede hacer que los pilotos pierdan el control del aparato, pero los expertos en aviación explican que eso no es del todo cierto. En primer lugar, los aviones están construidos para superar pequeñas pérdidas de presión; además, incluso los cristales están suficientemente blindados como para no romperse con una bala.

En todo caso, la propuesta contempla el uso de balas especiales que se rompen en fragmentos al chocar contra el cuerpo humano o contra un objeto. Son las mismas balas que llevan en sus pistolas los 'policías aéreos' que empiezan a viajar en los vuelos comerciales: las balas no pueden romper el fuselaje y 'sólo' traspasan la piel y los órganos -pero no los huesos- cuando se disparan contra una persona. También algunas empresas han desarrollado un tipo de pistola eléctrica, que dispara un proyectil unido a dos hilos metálicos, proyectil que lanza una fuerte descarga eléctrica cuando choca contra el objetivo, suficiente para derribar a una persona, pero no para ocasionarle la muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de septiembre de 2001