Un partido de centro con el 7% de los votos que decide el futuro del archipiélago

La crisis de la heterogénea mayoría que gobierna Baleares tiene su origen en una disputa por los lápices y los mapas de la ordenación territorial y el urbanismo. Un pleito de gran calado político y trascendencia económica: saber quién traza las rayas y marca los colores sobre los planos que determinan qué terrenos serán paisaje y cuáles se convertirán en solares de valor multimillonario.


























































