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Una pasajera relató desde un móvil que los secuestradores pilotaban su avión

Barbara Olson contó a su marido que los piratas usaron cuchillos para hacerse con el control

Una pasajera de uno de los cuatro aviones secuestrados y utilizados para atacar objetivos estratégicos en Estados Unidos logró contactar a través de un teléfono móvil con su marido desde el aparato y le relató la situación a bordo: todos los pasajeros, los miembros del equipaje y los pilotos habían sido obligados a situarse en la parte trasera del avión y los secuestradores se habían hecho con los mandos. Según relató la cadena estadounidense CNN, Barbara Olson, una conocida abogada de 45 años, logró realizar dos llamadas y relatar desde dentro a su marido lo que en pocos minutos iba a convertirse en la mayor tragedia estadounidense. Barbara Olson, quien no aportó ninguna descripción física de los secuestradores, viajaba en el Boeing 757 de American Airlines con destino a Los Ángeles que acabaría estrellándose a las 09:43h contra el Pentágono en Washington.

"¿Qué puedo hacer?", le preguntó Barbara a su marido, Ted Olson, pocos segundos antes de la tragedia. El matrimonio Olson forma parte del establishment político de Washington: él es el representante del Gobierno federal ante la Corte Suprema y había representado ante este tribunal al presidente George W. Bush contra Al Gore en la batalla jurídica que se produjo tras las elecciones de noviembre de 2000. Ella era una antigua investigadora del Congreso y colaboró con el congresista republicano Don Nickles. Actualmente, además de trabajar como abogada, ejercía como comentarista de televisión y había escrito un libro, no precisamente complaciente, sobre Hillary Rodman Clinton.

En una breve entrevista, Ted Olson aseguró que su esposa estaba "en el avión que se estrelló contra el Pentágono". "Llamó desde el avión cuando acababa de ser secuestrado. Ojalá sólo hubiese sido un secuestro", agregó Olson.

En las breves comunicaciones que tuvo con su esposo, no dio ningún dato sobre la nacionalidad o el aspecto físico de los secuestradores. Sólo señaló que era varios y que llevaban "cuchillos y objetos cortantes, quizás cortaplumas" con los que obligaron a tripulantes y a pasajeros a situarse en los asientos de atrás del avión. El relato de Barbara Olson ha confirmado lo que todos los especialistas se temían: que los pilotos fueron relevados de sus puestos por terroristas entrenados y capaces de pilotar aeronaves de aviación comercial, dispuestos a estrellarlas contra los blancos elegidos. Y el relato de Barbara Olson confirma la tremenda organización de los terroristas, que no pudo ser detectada por ninguno de los numerosos servicios de información de Estados Unidos que, las 24 horas del día, vigilan electrónicamente todos los rincones del planeta en busca de complós terroristas.

Los servicios de seguridad de la superpotencia americana fueron sorprendidos ayer por atentados de una amplitud y una coordinación inigualadas, según numerosos expertos. Especialistas consultados por la agencia France Presse señalan que las diferentes agencias de información civiles y militares se han visto sorprendidas porque no pudieron infiltrarse en grupos terroristas. Estos mismos servicios de espionaje habían sido capaces de detectar atentados terroristas antes del año 2000 y procedieron a detenciones de sospechosos que llegaron a Estados Unidos con explosivos. "Ha habido fallos en nuestros servicios de información", al aparecer nadie lo detectó, declaró la experta en cuestiones de seguridad Ann Nelson, de la American University, quien se preguntó como los terroristas habían podido penetrar en los aviones que chocaron contra las Torres Gemelas, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington.

"Es muy difícil infiltrase en grupos terroristas que en muchos casos están formados por personas del mismo pueblo", estima esta historiadora de los servicios secretos. Según Ann Nelson, la insistencia en la tecnología y en la vigilancia por satélite no ha sido suficiente y "los medios humanos" de la CIA o del FBI deben ser aumentados inmediatamente.

Don Goure, del centro de investigación de Lexington, admite en el mismo sentido que "incluso en Estados Unidos, es muy difícil infiltrarse en los grupos mafiosos", que hablan el mismo dialecto, que se conocen perfectamente desde hace muchos años. Pero este experto militar estima que los servicios de espionaje tecnológico, como la NSA (Agencia de Seguridad Nacional), que vigila las comunicaciones electrónicas en todo el mundo, o el NRO (Oficina Nacional de Reconocimiento), que se encarga de los satélites espías, no han estado a la altura del trabajo que les había sido encomendado. "Al contrario, hay que reforzar la tecnología", señaló. "A la fuerza, los terroristas se han tenido que comunicar para preparar unos ataques tan coordinados y estas comunicaciones deberían haber sido interceptadas", estimó Goure.

Y, todos los expertos se plantean la misma pregunta: ¿Quién ha podido llevar a cabo estos ataques tan coordinados y mortales en el corazón de la gran superpotencia?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de septiembre de 2001