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Reportaje:

Diálogo de sordos en Kabul

Los ocho cooperantes cristianos procesados no saben de qué les acusa la justicia talibán ni cómo defenderse

El proceso por proselitismo cristiano abierto por la Corte Suprema de Kabul amenaza con eternizarse. Los magistrados pretenden mostrar el funcionamiento de la justicia talibán. Pero los ocho acusados, que se declaran inocentes, y los diplomáticos llegados para asistirles, se quejan de la opacidad de un procedimiento judicial que se desarrolla según la ley islámica. El juez espera que los acusados escojan su sistema de defensa. Y los acusados, detenidos hace cinco semanas, quieren primero reunirse para discutirlo. Los diplomáticos occidentales presentes en Kabul esperan autorización para visitarlos.

Mientras que el proceso por proselitismo cristiano a los ocho extranjeros -dos americanos, dos australianos y cuatro alemanes, de la organización caritativa Shelter Now International (SNI)- entra en su segunda semana, la confusión reina en cuanto al procedimiento seguido por la justicia talibán. El presidente de la Corte Suprema, Noor Mohammad Saqib, hizo comparecer por primera vez el pasado sábado a los acusados, sus familias, los diplomáticos y la prensa. Saqib pretendía mostrar que la justicia talibán tiene sus principios y que funciona. 'En el islam, tanto los derechos de los musulmanes como los de los no musulmanes están preservados', repitió. 'Los acusados no deben temer un castigo porque no sean musulmanes'. El proceso se desarrolla de acuerdo con la sharia, la ley islámica, y la compasión propia del islam'. Según Saqib todo transcurre con normalidad en la fase en la que los jueces examinan las pruebas aportadas para justificar la acusación. Pero los acusados no piensan igual. Los ocho cooperantes, que parecían estar en buena forma, declararon que nunca han sabido de qué están acusados. 'No hemos convertido a nadie', aseguró Georges Taubmann, responsable de SNI para Afganistán, que se declaró inocente.

Durante una hora, el juez escuchó las reivindicaciones de los acusados y las peticiones de los diplomáticos para acceder al derecho de acceso consular. 'Si quieren pedir un abogado, háganlo lo más rápido posible. Pero según la ley islámica, pueden defenderse ustedes mismos y es mejor', indicó el magistrado. Los diplomáticos estudian la posibilidad de recurrir a los servicios de un abogado o consejero jurídico, para que les aclare la conveniencia de presentar o no un letrado.

Las partes se enzarzaron en un diálogo de sordos a través de un intérprete dubitativo. Los primeros querían conocer los términos precisos de la acusación y disponer de documentos traducidos y de un intérprete fiable. El magistrado respondió que todos los puntos en discusión se aclararán durante el proceso.

Para complicar la situación, las comunicaciones entre la Corte Suprema y el Ministerio de Asuntos Exteriores no son perfectas. La menor inicitiva toma un tiempo considerable.

[El ministro de Exteriores talibán dijo en el Shariat Daily que considera la opción de canjear a los cooperantes por un militante islámico encarcelado en EE UU, según Reuters].

© Le Monde

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de septiembre de 2001