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La Real Academia no duda de que el valenciano es una variedad del catalán

El presidente de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), Víctor García de la Concha, ratificó ayer en Valencia la posición que esta institución ha mantenido en todo momento respecto a la controversia sobre la filiación lingüística del valenciano: 'Desde el punto de vista filológico', afirmó, 'no hay duda de que el valenciano es una variedad del catalán'.

Esta declaración, realizada ayer en la sede de la Biblioteca Valenciana tras la inauguración de la exposición Juan Chabás. De las vanguardias al exilio, adquiere mayor resonancia en un momento en el que el decreto de mínimos impulsado por la Consejería de Educación (que persigue la exclusión de los autores catalanes y baleares de los libros de la asignatura de valenciano, con el propósito de 'proteger' a los valencianos) ha reabierto la polémica.

Asimismo, las palabras de García de la Concha cobran especial significado tras la constitución de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, una institución promovida por el Consell para dilucidar un asunto cuyo diagnóstico siempre ha sido incontrovertible para la ciencia filológica, aunque a partir de la transición democrática se convirtió en un arma arrojadiza para la política y originó sonados enfrentamientos en la sociedad.

García de la Concha insistió ayer en que la RAE tiene una definición muy clara del valenciano 'como una variedad del catalán, que se habla en gran parte del antiguo Reino de Valencia, y que es allí comúnmente sentida como lengua propia'. Respecto al debate abierto por este decreto, señaló: 'La guerra de las lenguas es siempre mala, porque la literatura tiene una dimensión universal'.

El consejero de Educación del Govern Balear, Damià Pons, remitió ayer una carta de protesta a su homólogo en la Generalitat valenciana, Manuel Tarancón, por la propuesta de eliminar de los temarios de literatura valenciana a los autores que no son valencianos. En el escrito, Pons califica la decisión del Gobierno valenciano de 'incomprensible e injustificable', puesto que desde hace más de siete siglos, 'la literatura escrita en la lengua propia de los valencianos, los catalanes y los baleares ha sido concebida por los mismos escritores, incluso en los momentos más oscuros de decadencia, como una unidad incuestionable', en la que de forma permanente se establecían relaciones basadas en 'intercambios enriquecedores' y en 'proyectos y estéticas comunes'.

En ese sentido, el consejero Pons pregunta a Tarancón 'cómo podría explicarse la existencia misma de la prosa literaria escrita por los valencianos en la época medieval sin la obra fundacional de Ramon Llull, nacido en Mallorca e hijo de padres originarios de Cataluña'. Asimismo, el consejero balear demanda a su homólogo valenciano cómo puede prescindir de la figura del mallorquín Marià Aguiló, quien tuvo una participación decisiva en la génesis y la promoción de la Renaixença en Valencia, y también 'cómo se puede ignorar la trascendencia que tuvo la obra del Diccionari Català-Valencià-Balear, de Alcover y Moll, en la conformación del repertorio léxico que los escritores valencianos han tenido a su alcance a lo largo del siglo XX'.

Pons recrimina a Tarancón que 'dentro de la comunidad científica internacional, en el ámbito del área de la filología' no encontraría a 'ningún estudioso relevante que avalara el desmembramiento de la literatura hecha por valencianos, catalanes y baleares en base a argumentos político-administrativos'.

Con esta argumentación, el representante del Govern Balear pide al Gobierno valenciano 'que no fragmente injustificadamente el patrimonio literario común', al tiempo que aprovecha la carta para reiterar su voluntad de establecer relaciones de colaboración con la consejería que dirige Tarancón.

Por su parte, el consejero Manuel Tarancón insistió ayer en que este decreto garantiza la libertad de las editoriales y los profesores. 'No vemos ningún problema en este decreto', afirmó, 'porque tanto editoriales como docentes tienen la más absoluta libertad para añadir a los autores que crean que han de añadirse'.

La Consejería de Educación, tratando de aplacar las críticas que la asedian tras el anuncio de este decreto, extendió ayer la medida a la asignatura de literatura española en secundaria y bachillerato. Tarancón aseguró que los alumnos valencianos deberán estudiar a partir del próximo curso a autores del exilio como Max Aub, Gil Albert y Juan Chabás, así como a Guillem de Castro, Miguel Hernández, Azorín o Vicente Blasco Ibáñez, muchos de los cuales se han estudiado siempre en los manuales de literatura española.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de septiembre de 2001