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Una exposición quiere abrir el corazón de Roma a los grandes cristianos catalanes del siglo XX

El báculo de Torras i Bages (reproducción), una Atlántida de Verdaguer dedicada a León XIII, misales, bendiciones, rituales y liturgia de las horas, las Florecillas de san Francisco de Asís, obras relacionadas con Josep M. Sert, Antoni Gaudí, Josep Llimona y Pau Casals, incluso una heterodoxa Sardana de la amistad, obra de Pablo Picasso dedicada al abad Escarré, desembarcarán en el corazón de Roma a partir del próximo fin de semana. El objetivo de esta exposición -con el título de Germinabit- es dar a conocer a los grandes cristianos catalanes del siglo XX, aquellos que han querido enlazar catalanidad y fe, y mostrar la producción y traducción de obras relacionadas con el mundo católico de las ocho diócesis. El escenario será el Palazzo della Cancelleria, muestra arquitectónica del quattrocento, cerca de Piazza Navona y fuera de los confines del Vaticano, aunque pertenciente a ese pequeño Estado que gobierna Juan Pablo II.

La inauguración será por todo lo alto. Asistirán los arzobispos de Barcelona, Ricard Maria Carles, y Tarragona, Lluís Martínez Sistach, y, en el capítulo de autoridades civiles, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. El cardenal Paul Poupard, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, será quien ostente la máxima representación vaticana.

La presentación de la exposición se celebró ayer en Barcelona con la presencia de Albert Manent, asesor de la presidencia de la Generalitat en materia de cultura; Ramon Corts, bibliotecario de la Balmesiana, y el profesor Joan Galtés. Se da la circunstancias de que los tres citados son autores del Diccionario de Historia Eclesiástica de Cataluña.

Albert Manent dijo que la exposición nació en 1993 de un acuerdo entre representantes eclesiásticos y Jordi Pujol para hacer algún gesto de cara al Concilio tarraconense. Manent recordó la satisfacción que hubiera tenido el histórico círculo catalán de Roma -el cardenal Albareda, el abad Brassó, entonces con un joven padre Miquel Batllori- de haber podido contemplar una exposición de estas características.

El coste de la exposición es de unos 50 millones de pesetas, con cargo a la presidencia de la Generalitat, y reunirá un total de 800 libros religiosos escritos o traducidos al catalán. Entre las joyas de la exhibición se hallan El llibre vermell de Montserrat, Les homilies d'Organyà, el Beatus que fue sustraído y recuperado en La Seu d'Urgell. Los visitantes podrán contemplar una maqueta inédita de tres metros de altura de las naves centrales de la Sagrada Familia, y durante la apertura de la exposición -del 14 de septiembre al 21 de octubre- se celebrará un ciclo de conciertos y conferencias.

La exposición ha podido celebrarse gracias a la participación de la biblioteca Balmesiana, el centro Borja, la abadía de Montserrat y el seminario de Barcelona. Una vez celebrada la exposición en Roma es probable que recorra las diócesis catalanas, una hipótesis que los organizadores todavía no han estudiado a fondo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de septiembre de 2001