Camacho engañó a la CNMV pese a que el consejo ordenó 'reforzar' la vigilancia
La inspección a Gescartera se prolongó quince meses tras desechar el organismo la intervención

El consejo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), reunido el 16 de abril de 1999, ordenó a sus técnicos 'reforzar' la vigilancia a Gescartera, después de estudiar un 'documento de trabajo' del director general de supervisión, David Vives, según explicó ayer la institución en un comunicado. En este informe, Vives detallaba las irregularidades que había encontrado en la sociedad de Antonio Camacho. A pesar de esa orden, el dueño de Gescartera logró que la CNMV diese por válidos extractos bancarios de La Caixa que tapaban un agujero de 4.000 millones, entre otras falsificaciones. Los empleados de Gescartera, además, comenzaron ese año a vaciar la sociedad, de la que ahora faltan 18.000 millones, según han declarado ante la Audiencia Nacional, sin que saltasen las alarmas en el organismo regulador.
La reunión del consejo, el 16 de abril de 1999, se produjo apenas quince días después de una cita en la propia sede de la CNMV, en Madrid, y a la que acudieron, entre otros, David Vives, por parte del organismo regulador, y Antonio Camacho, por Gescartera. En esa cita, el 30 de marzo, el director general de supervisión de la CNMV confirmó sus sospechas de que Camacho falsificaba documentos bancarios. En menos de quince días, Vives, que había comenzado a inspeccionar Gescartera apenas tres meses antes, en diciembre de 1998, tenía listo el 'documento de trabajo', que llegó a la mesa del consejo de la CNMV el 16 de abril.
Cambio de ritmo
Esta celeridad contrasta con el ritmo que tomó el caso tras esa reunión de la cúpula de la CNMV. A partir de ese día, el expediente se arrastró durante quince meses, hasta que el consejo del 13 de julio de 2000 lo cerró definitivamente con una sanción total de diez millones de pesetas por 'resistencia a la inspección'. En paralelo, ese mismo día, la CNMV aprobó la elevación de rango de Gescartera, que el vicepresidente Rodrigo Rato firmó semanas después, el 1 de septiembre.
En esos quince meses de vigilancia 'reforzada', Camacho se dedicó a vaciar Gescartera, deshaciendo en Bolsa la cartera de inversiones gracias al buen momento que vivían los mercados bursátiles, según ha declarado ante la juez Teresa Palacios uno de sus empleados, Justo Martín Sánchez.
Estas ventas masivas, que aceleraron a ojos vista el agujero de Gescartera, comenzaron en 1999, según Martín Sánchez. 'Cuando [Camacho y sus socios] terminaron de deshacer la cartera, sólo dejaron una cantidad mínima y poco significativa' de acciones, según el testigo.
Para justificar ese creciente agujero en Gescartera, Camacho recurrió de nuevo a falsificar extractos bancarios, como Vives ya había descubierto en marzo. Pero esta vez sí le funcionó. En noviembre entregó a los inspectores, entre otros papeles falsos, un extracto de La Caixa que justificaba 4.000 millones de pesetas que ya no existían. Los inspectores de la CNMV, esta vez, dieron por buenas las falsificaciones.
Para aquel entonces, Vives ya había dejado el caso Gescartera, que había pasado a manos de Antonio Botella, entonces jefe de la unidad de vigilancia de mercados. Un portavoz oficial de la CNMV no quiso ayer precisar cuándo Vives dejo el caso ni cuándo lo asumió Botella.
El informe que Vives elaboró para el consejo de la CNMV ponía al descubierto todas las irregularidades cometidas por Camacho, y los inspectores estaban convencidos de que la única manera de averiguar el agujero de Gescartera, ante la negativa de su dueño a clarificar la situación, consistía en intervenir la sociedad.
En el consejo del 16 de abril, según las fuentes consultadas, 'se estuvo deliberando' la posibilidad de intervenir Gescartera, aunque el informe de Vives, por razones formales, no incluyese explícitamente una petición en ese sentido. Tras la deliberación, 'se tomó otra decisión'. A saber, 'reforzar las actuaciones supervisoras' sobre Gescartera, según el comunicado de la CNMV.
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