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Homs irrita a la oposición al aportar sólo simulaciones sobre el pacto de la financiación

ERC e IC-Verds reprochan a Pujol haberse conformado con menos de lo mitad de lo que pedía

Homs dedicó una hora y 35 minutos a explicar ante la Diputación Permanente del Parlament el acuerdo para la revisión de la financiación autonómica. El consejero se atribuyó el protagonismo de la negociación, asegurando que fue a partir de un preacuerdo entre él y el ministro de Economía cuando comenzó la negociación entre el Gobierno y las comunidades. Ratificó que el sistema pactado aportará a la Generalitat 771.992 millones de pesetas adicionales en el periodo 2002-2006 y ante las muestras de escepticismo de la oposición aseguró que este cálculo 'es moderado y se cumplirá'.

Esto en el aspecto cuantitativo. En el orden cualitativo, Homs destacó que el nuevo sistema reduce en gran manera la dependencia de los ingresos de la Generalitat respecto de las transferencias de los presupuestos generales del Estado. En 1997 estas transferencias representaban el 33% de los ingresos de la Generalitat. Con la revisión, el 86% de los ingresos procederán de la recaudación de los impuestos. Esto será posible porque la revisión incluye la cesión del 35% del IVA, del 40% de los impuestos sobre el tabaco, el alocohol y los carburantes, y el 100% de los impuestos sobre la electricidad y la matriculación de vehículos.

El cálculo de Homs es que la revisión pactada aportará a la Generalitat para el año 2002 recursos adicionales respecto a los que hubiera recibido sin ella del orden de 85.990 millones. Sobre esta estimación se han realizado diversas proyecciones, que sitúan los ingresos adicionales del año 2006 en 229.439 millones.

La oposición rechazó de plano el planteamiento de Homs. El portavoz del grupo socialista, Joaquim Nadal, sostuvo que en la exposición del consejero y en los documentos aportados 'faltan los datos básicos' para poder hacer una evaluación sobre los elementos cuantitativos del acuerdo. El ecosocialista Rafael Ribó recriminó al consejero que 'en vez de aportar cifras nos dé figuraciones'. Y el republicano Josep Huguet resumió su valoración de las ventajas conseguidas como un 'pasar de cero a la miseria'.

Nadal acusó al Gobierno catalán de haber aceptado 'un mal acuerdo' que sitúa a Cataluña en el puesto onceavo en la clasificación de ingresos por habitante entre las 15 comunidades de régimen común y en el último puesto entre las cinco que se constituyeron por el artículo 151 de la Constitución. La rotunda conclusión de los socialistas la expuso Maragall. 'Cuando lleguemos al Gobierno cambiaremos el modelo', dijo el líder del PSC.

Maragall explicó que con este acuerdo el Gobierno de la Generalitat corre el riesgo de que le suceda lo que ya ocurrió con la anterior reforma de la financiación, cuando CiU y el PP pactaron en 1996 la cesión del 30% del IRPF. El Gobierno del PP modificó posteriormente los tipos de este impuesto en el marco de una rebaja fiscal y las ganancias prometidas para la financiación de la Generalitat se redujeron en gran medida. 'Ahora corremos el peligro de que nos suceda lo mismo', lamentó Maragall, 'aunque esta vez respecto a una baja del consumo, a cuyo futuro crecimiento se fía el aumento de los impuestos que se ceden en parte a la Generalitat'. El dirigente socialista admitió que con esta revisión 'se ha ganado en corresponsabilidad', pero destacó que con la contrapartida de 'perder en garantías'.

A estas críticas Maragall agregó también que el nuevo modelo no acerque la financiación de las comunidades de régimen común a las forales (Euskadi y Navarra), que deje fuera la financiación de los ayuntamientos y que no contabilice ni las inversiones directas del Estado en Cataluña ni los fondos procedentes de la Unión Europea.Dando por hecho que Pasqual Maragall estará en condiciones de ser quien negocie la próxima revisión de sistema de financiación autonómica, el consejero de Economía, Francesc Homs, advirtió al líder socialista que 'quizá mejorará el modelo, pero no lo cambiará'. Porque para cambiarlo e introducir en él a los sistemas forales hace falta el acuerdo de vascos y navarros, recordó. Y modificar la Constitución y los estatutos de autonomía. '¿Cuenta ya con los socialistas vacos y navarros para hacerlo?', pregunto Homs. Y porque, además, este acuerdo contiene un sustancial avance en autonomía financiera y corresponsabilidad fiscal, que son dos de las características que todos los partidos echaban en falta.

La aceptación por el PSOE y por los presidentes de comunidades con gobierno socialista fue uno de los principales argumentos esgrimidos por Homs en la defensa del acuerdo. Joaquim Nadal aseguró que este ha sido 'el peor acuerdo', pero Homs le respondió con contundencia. Si es el peor acuerdo, preguntó, '¿qué esperan para criticar al PSOE, y al primer secretario del PSC, José Montilla, que asistió a la reunión en la que los socialistas españoles dieron su visto bueno al pacto?'.

Pero cuando Homs se mostró más ácido fue para descalificar los argumentos de Josep Huguet, el portavoz de ERC, hasta el extremo de imputarle que 'no entiende el sistema'. 'Para Esquerra', dijo, 'todo es malo y deficiente. Con la propuesta de ERC no habría habido acuerdo alguno. Sus planteamientos, respetables, son testimoniales, no son operativos'. Lo que sacó de sus casillas a los republicanos fue, sin embargo, que Homs les afeara la ausencia del secretario general de ERC, Josep Lluís Carod, en un debate sobre un asunto tan decisivo. Huguet le replicó: 'Usted importa al Parlament el estilo jabalí que se practica en Madrid'.

Lejos del objetivo de Pujol

Tanto Huguet como Rafael Ribó, portavoz del grupo de Iniciativa-Verds (IC-V), se esforzaron en destacar que este acuerdo sobre financiación queda bastante lejos, sin embargo, de los objetivos que Jordi Pujol se fijó en su discurso de investidura, hace apenas dos años, y de todo lo que desde entonces ha reivindicado CiU sistemáticamente en esta materia.

Ribó recordó que Pujol y los líderes convergentes se han pasado dos años hablando de que la nueva financiación debía aportar unos ingresos adicionales de 400.000 millones anuales a las arcas de la Generalitat. Y de que exigían el traspaso de la gestión de la Agencia Tributaria en Cataluña. Y el 100% de la recaudación en Cataluña de los impuestos sobre los que no se ha conseguido más que el 30% y el 40%.

Los republicanos recriminaron a Homs no haberse guiado por el contenido de un acuerdo alcanzado con ellos en el Parlament en la anterior legislatura sobre la financiación de la Generalitat y haber preferido entenderse con el PP.

Como era de esperar, el presidente del PP de Cataluña, Alberto Fernández Díaz, hizo una encendida defensa del acuerdo. 'Se trata de un verdadero salto cualitativo, el avance más importante en el autogobierno en toda la etapa autonómica', sentenció el diputado conservador. Ponderó especialmente que la dependencia de los ingresos de la Generalitat respecto a los presupuestos generales del Estado ha quedado reducida al 14%. Y aprovechó la ocasión para saldar algunas cuentas políticas. A los convergentes les recordó que este avance se ha producido gracias al carácter 'dialogante' de la mayoría absoluta del PP. Y sin que Aznar tuviera que 'pasar por el aro' como quería Pujol cuando CiU tenía la llave de la mayoría en el Congreso de los Diputados. A los socialistas les achacó haberse encasillado en un discurso 'catastrofista' y de haber fracasado en el intento de hacer que la siempre ardua negociación sobre la financiación abriera una brecha entre CiU y PP.

La izquierda advirtió que solicitará un debate en el pleno del Parlament para entrar a fondo en todos los aspectos de la financiación que ahora se desconocen por falta de datos. Y Maragall propuso crear un observatorio permanente para evaluar la evolución del nuevo sistema.

Lecciones paternales

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de agosto de 2001

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