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LOS PROBLEMAS DE LOS INMIGRANTES

44 inmigrantes pernoctan esposados y al raso en un patio de 80 metros de una comisaría de Motril

El subdelegado del Gobierno admite que la 'seguridad' prevaleció sobre la 'humanidad'

'Se les trató con humanidad, pero el patio donde pasaron la noche no tenía condiciones humanas', reconoció ayer el subdelegado del Gobierno, quien precisó que hace varios meses se puso en contacto con otros organismos y organizaciones no gubernamentales para habilitar un lugar de acogida para inmigrantes ante la previsión de una llegada masiva a la costa de Granada.

'¿Es que no hay un sitio en Motril, aunque no sea para acoger inmigrantes, donde pasaran menos de 24 horas? Les dimos lo que había, un patio que era mejor que la calle', añadió Alfonso Marín. Los inmigrantes, maniatados, pasaron la noche al aire libre, unos junto a otros, sobre unas colchonetas suministradas por la Cruz Roja. Para el Sindicato Unificado de Policía, las condiciones que padecieron los inmigrantes fueron 'infrahumanas'.

Medidas dolorosas

Cuatro agentes se encargaron de vigilar a los detenidos. La decisión de esposarlos, dijo el subdelegado del Gobierno, fue una medida 'inadecuada' y 'dolorosa desde el punto de vista humano' pero necesaria y legal desde un criterio policial y de seguridad. Alfonso Marín explicó que la comisaría se puso en contacto el sábado por la mañana con el Ayuntamiento de Motril para buscar un albergue, pero 'no hubo respuesta. Quizá se pudo habilitar un colegio público', añadió.

Francisco Urquizar, jefe del gabinete de la Alcadía, confirmó que el comisario jefe de Motril, Martín Ochoa, se puso en contacto con él para pedir ayuda. 'Me dijo que si podíamos prestar alguna caseta de la feria, pero le expliqué que todas son abiertas y que como las fiestas empiezan dentro de una semana todo estaba en obras', señaló. Cuando horas más tarde volvieron a hablar por teléfono -el alcalde de Motril se encontraba de viaje en Praga- el comisario le comunicó que había decidido que 18 inmigrantes dormirían en los calabozos y los 44 restantes en el patio, al aire libre.

El inmueble al que son trasladados habitualmente los inmigrantes que recalan en Motril, el centro de Jesús Abandonado, está ocupado por una expedición de niños procedentes de Bielorusia. 'Yo no culpo ni imputo a nadie', dijo Alfonso Marín, 'y asumo mis responsabilidades, pero si se produce otra entrada de 40 o 50 inmigrantes ¿cómo vamos a controlarlos?'.

El senador socialista por Granada Ángel Díaz Sol mostró, en declaraciones a Efe, su 'indignación' y la de todos los 'demócratas' por el trato 'inhumano' soportado por los inmigrantes que pernoctaron en Motril y que el domingo fueron repatriados. El senador, que hoy anunciará una serie de medidas parlamentarias para aclarar lo ocurrido, dijo que los detenidos fueron tratados más como 'delincuentes que como seres humanos que vienen a buscar un futuro mejor para ellos y para sus familias'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de julio de 2001