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EMPRESAS

El BSCH releva a Luis Abril tras la crisis de poder en la cúpula del banco

Juan Manuel Cendoya, procedente de Bankinter, sustituye al director general de Comunicación

Luis Abril Pérez es la primera víctima de la reciente crisis de poder que ha vivido el BSCH y la segunda desde la fusión del banco, el 15 de enero de 1999. Ana Patricia Botín, consejera director general, abandonó la entidad a los meses de la unión de los dos bancos para evitar las pugnas de poder.

El último conflicto del BSCH, que tomó más notoriedad pública a partir de mayo, se cerró con la fusión anticipada de las marcas comerciales, BCH y Santander, que quedaron bajo la denominación BSCH. La otra medida para pacificar el banco, adoptada el 26 de junio pasado, fue establecer un nuevo esquema directivo, que incluía a 17 directores generales. Así, la comisión directiva registró tres incorporaciones y una baja. Luis Abril estaba en la nueva comisión directiva, por lo que oficialmente fue confirmado en su puesto. El banco aseguró que este esquema no sería modificado hasta concluir el ejercicio de 2003 'ya que todos los ejecutivos que aparecen están comprometidos con un nuevo y ambicioso plan de objetivos', que suponía, entre otras cosas, elevar el resultado neto de grupo un 20% de media anual los dos próximos ejercicios.

Sin embargo, casi un mes después, el consejo del BSCH ha demostrado que la crisis no estaba tan cerrada como se dijo. El máximo órgano de gestión, que también aprobó los beneficios del banco hasta junio, decidió ayer por la tarde sustituir a Luis Abril porque considera que no ha conducido correctamente la situación vivida en la entidad, según fuentes cercanas al consejo. La propuesta del cese procedió de consejeros afines a Emilio Botín, copresidente de banco, que quedará como único responsable de la entidad cuando José María Amusátegui abandone su puesto en marzo próximo.

La baja de Abril supone también un golpe para Ángel Corcóstegui, vicepresidente primero y consejero delegado, ya que el responsable de Comunicación era uno de sus colaboradores más cercanos.

La rapidez con la que han actuado Emilio Botín demuestra, según ejecutivos de la entidad, que el malestar que existía en la cúpula del banco era más profundo de lo que había trascendido.

El sustituto de Luis Abril será Juan Manuel Cendoya Méndez de Vigo, responsable de la asesoría jurídica de Bankinter. Según medios financieros, Cendoya -un ejecutivo que no ha superado los cuarenta años-, se considera una persona cercana a Emilio Botín, vicepresidente de Bankinter. Por esta razón, no sería extraño que en el futuro Cendoya dependiera directamente de Botín, modificando el esquema actual, en el que Comunicación reporta al consejero delegado. El nuevo responsable de comunicación también pertenecerá a la comisión directiva. Cendoya estudió en el IESE y, según la revista de antiguos alumnos de este centro, fue jefe del Servicio Jurídico de la Agencia Tributaria en Cataluña. Cendoya, junto a Rafael Mateu de Ros, secretario general del consejo de administración de Bankinter, ha escrito el libro Derecho en Internet. Contratación electrónica y firma digital, editado por Aranzadi.

Entre los ejecutivos del banco se consideraba que el nombramiento de Cendoya es otra forma de cerrar la crisis de la entidad y colocar en un puesto clave, como es el de Comunicación, a una persona que no se haya significado en la crisis pasada.

Los movimientos internos en el BSCH comenzaron en septiembre pasado, cuando se intentó la fusión de Dragados, filial del banco, con la constructora Sacyr. Posteriormente, la entidad adquirió Patagon, por 105.000 millones de pesetas, siguiendo las recomendaciones de Corcóstegui. Los ejecutivos procedentes del Satander, enfrentados al consejero delegado, criticaron con dureza esta decisión, ante la posterior pérdida de volor de esta operación.

La adquisición del brasileño Banespa, por un billón de pesetas, liderada por Francisco Luzón, fue otro elemento de disputa interna, ya que se cuestionó la rentabilidad de esta entidad.

Estos dos temas han servido de elemento arrojadizo entre las los dos grupos de poder del BSCH, que, curiosamente, nunca ha tenido problemas por la marcha financiera de la entidad, ya que está cumpliendo todos los objetivos marcados. Ahora la cuestión es saber si Abril es la última víctima de la crisis del BSCH.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2001