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El presidente de Indonesia decreta el estado de emergencia y disuelve el Parlamento

El Legislativo se dispone a destituir a Wahid para reemplazarlo por Megawati Sukarnoputri

En una breve y confusa declaración televisada, Wahid afirmó que su decisión tenía como objetivo "salvaguardar la integridad del país". El presidente, que disolvió también la Cámara de Representantes -cámara baja del Parlamento- y suspendió las actividades del segundo partido del país, Golkar, anunció su intención de convocar elecciones generales anticipadas el año que viene. Wahid, de 60 años y casi ciego, explicó que había ordenado a la policía impedir la celebración de una sesión especial de la Asamblea Consultiva Popular, que tenía previsto comenzar hoy el proceso de destitución del presidente. "Ordeno a la policía y a los militares que garanticen la seguridad de la nación y pido a la población que mantenga la calma y prosiga con sus actividades económicas y sociales habituales", dijo.

Pero el jefe de la policía de Yakarta, Sofjan Jacoeb, se negó a obedecer a Wahid y dio instrucciones a sus hombres para que protegieran a los miembros de la Asamblea. Un alto mando del Ejército también rechazó el estado de emergencia y confirmó las Fuerzas Armadas seguirán adelante con su apoyo a la sesión especial del Legislativo. "No haremos caso al decreto y seguiremos haciendo con nuestro trabajo", declaró una fuente militar al diario The Jakarta Post tras asistir a una reunión de la cúpula del Ejército. El presidente del Tribunal Supremo, Bagir Manan, afirmó que Wahid no tiene derecho a disolver el Parlamento.

La Cámara Consultiva Popular había citado a Wahid para que éste pudiera defenderse hoy de las acusaciones que pesan contra él -corrupción e ineficacia en el ejercicio de su cargo-, pero el presidente se negó a comparecer con el argumento de que su procesamiento es inconstitucional. El presidente de la Cámara, Amien Rais, antiguo aliado y ahora enemigo irreconciliable del presidente, anunció que los legisladores seguirían adelante con su planes de reunirse a las ocho de la mañana (tres de la madrugada en España) para elegir al nuevo jefe del Estado, cargo que con toda seguridad recaerá en la actual vicepresidenta, Megawati Sukarnoputri. "Debido a estos acontecimientos políticos inusuales, habrá cambios en el orden del día de la sesión especial de la Asamblea. Si todo va bien, es muy posible que mañana (por hoy) tengamos nuevo presidente", dijo Rais, quien pidió a los mandos del Ejército y la policía que no obedezcan el decreto presidencial.

Unas horas antes de conocerse la decisión del presidente, Megawati -hija de Sukarno, fundador de la Indonesia moderna- recibió el respaldo de los líderes de los principales partidos políticos para asumir la presidencia. A primera hora de hoy se reunió con varios ministros del Gobierno, pero no hizo declaraciones. El ministro de Asuntos Políticos, Sociales y de Seguridad, Agum Gumelar, expresó su intención de presentar su dimisión, pero declaró que Megawati le convenció para seguir en su puesto. La formación política liderada por la hija de Sukarno, el Partido Democrático de Indonesia para la Lucha (PDI-L), consiguió la mayoría de los votos en las elecciones generales de 1999, pero Wahid fue elegido presidente gracias al apoyo de casi todas las formaciones políticas, incluida la de Megawati.

Despliegue militar

Unos 2.000 soldados de las fuerzas de acción rápida, con el apoyo de tanques, comenzaron a desplegarse ayer en las calles de Yakarta en previsión de incidentes. Los carros de combate tomaron posiciones en un parque situado frente al palacio presidencial y en los alrededores de la sede de la Asamblea Consultiva del Pueblo. Las calles de Yakarta permanecieron en calma durante toda la madrugada y sólo se produjeron manifestaciones favorables a Wahid en su feudo político de Java.

La pugna entre Wahid y la Asamblea Consultiva Popular es la culminación de la grave crisis política que vive Indonesia desde que el Parlamento comenzó a debatir el procesamiento por corrupción del presidente, en febrero pasado. Indonesia, un país de 210 millones de habitantes compuesto por más de 17.000 islas, ha conocido muy pocos periodos de calma democrática desde su independencia de Holanda, en 1949.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de julio de 2001