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Fraga: 'Con la autodeterminación habría miles de vascos muertos'

Aznar advierte de que el proyecto nacionalista lamina las libertades

Santiago de Compostela

A poco más de una semana de la reunión entre Aznar e Ibarretxe, que se celebrará el 30 de julio, las expectativas en La Moncloa sobre la posibilidad de un diálogo institucional fructífero son 'pesimistas'. Fuentes próximas a Aznar no ocultan que 'se espera poco' de la cita entre los dos políticos a causa de las recientes declaraciones de Ibarretxe, en las que mantiene su pretensión de abrir en otoño un diálogo sobre el futuro del autogobierno aunque ETA siga matando.

No obstante, Aznar está dispuesto a abordar las cuestiones que Ibarretxe le plantee, especialmente las relacionadas con el proceso de pacificación de Euskadi. 'Aznar hablará de todo lo que quiera plantearle el lehendakari', aseguran en fuentes próximas al jefe del Ejecutivo central.

La Moncloa concederá, eso sí, especial importancia a todo lo que Ibarretxe plantee relacionado con la intensificación de la lucha contra ETA y la kale borroka (violencia callejera) y sobre la coordinación entre las Fuerzas de Seguridad del Estado y la Ertzaintza, tal como anunció el lehendakari en su debate de investidura, celebrado la pasada semana.

La Moncloa está preparando el encuentro con Ibarretxe en una línea de continuos avisos al lehendakari cuyo objetivo es advertirle de que Aznar no cederá ningún terreno en el campo del autogobierno, aunque tampoco eludirá la cuestión si Ibarretxe se lo plantea. Aznar volvió ayer a la carga en Galicia, con un claro mensaje a Ibarretxe y a los nacionalismos. 'No queremos', dijo, 'que haya marcha atrás ni que se juegue con aventuras que pongan en riesgo el futuro de España. Defendemos la idea de un proyecto común de España. Y estamos en contra de quienes promueven conflictos inexistentes en favor de supuestos derechos colectivos que lo único que hacen es laminar los derechos individuales y las libertades'.

El presidente honorario del PP y presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, en su estilo apocalíptico, fue aún más lejos: 'El nacionalismo es la guerra. No hay más que ver lo que sucede en los Balcanes, donde el asesinato está a la orden del día. No quiero pensar lo que sucedería si en el País Vasco se llevara a cabo la idea insensata de la autodeterminación. Muchos miles de vascos morirían los primeros días'.

En vísperas de la precampaña electoral gallega, Aznar hizo un canto al progreso de Galicia, que lo vinculó con el proyecto general de España que defiende el PP, y aludió, de manera reiterada y crítica con la oposición nacionalista, a la gestión de Fraga. 'La vieja Galicia ya no existe, hoy hay una Galicia abierta a España y emprendedora que es la que nosotros defendemos'.

El jefe del Ejecutivo central eludió referirse a la Conferencia Política del PSOE. Sólo hizo una velada alusión a José Luis Rodríguez Zapatero cuando dijo que 'algunos explican lo que hay que hacer y no cumplen'. Fuentes de La Moncloa apuntan que Aznar reservará para su intervención de hoy, también en Santiago, un apartado dedicado a la conferencia socialista, una vez que se conozca su desarrollo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de julio de 2001