Unos 2.000 mineros del Bages protestan contra los despidos de Iberpotash

Los manifestantes piden la dimisión del consejero de Industria

El comercio de la población cerró para respaldar la protesta y, por primera vez, los mineros de Súria participaron en un acto de protesta de manera conjunta con los de Sallent.

Posteriormente, los trabajadores se manifestaron por la misma población y un grupo de mineros produjo desperfectos en el exterior del chalet de uno de los directivos y en las oficinas de la empresa. Por la tarde, unos 700 mineros ocuparon la arteria viaria de Manresa, lo cual originó el colapso del tráfico en la ciudad.

Durante el recorrido, se quemaron algunos neumáticos, sin causar más desperfectos. Los representantes de los trabajadores -de los sindicatos Comisiones Obreras, UGT, CGT y USOC- presentaron ayer un manifiesto por su situación ante el alcalde de Manresa, Jordi Valls, y ante otras autoridades del Consejo Comarcal del Bages.

Los mineros consideran que los responsables de la situación actual son el consejero de Industria, Comercio y Turismo, Antoni Subirà, y el ministro de Industria del Gobierno anterior, Josep Piqué. Los manifestantes pidieron la dimisión del primero.

Los trabajadores de la mina de potasa de Sallent, propiedad de Iberpotash, y los de Súria no aceptan un plan de regulación de empleo que prevé recortar la plantilla en 174 trabajadores, con un plan de jubilación añadido que establece que no se reemplazarán las bajas por jubilación, algo más de 30 personas.

En la actualidad, la plantilla de las dos minas supera los 900 trabajadores y la empresa da empleo, también, a unos 200 subcontratados.

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La firma, junto a Pirelli Neumáticos, con sede en Manresa, es la que más empleados tiene en la comarca del Bages, y son las principales sociedades en ocupación en las localidades donde están implantadas. La compañía justifica su plan de reducción de plantilla por un pasivo que llega a los 20.000 millones de pesetas. Los sindicatos lo atribuyen a la deuda que asumió la actual propietaria de Iberpotash, el grupo israelí Dead Sea Works, en el proceso de compra de las minas. De todas las empresas que optaron a ellas, los israelíes fueron los que pujaron más alto frente a la empresa pública SEPI. La compra se efectuó el 1998, en un proceso de privatización de empresas del INI, e inicialmente formaron parte del accionariado de la empresa las firmas españolas La Seda y Tolsa, que en el último ejercicio se han desprendido de su participación accionarial.

La mina volverá hoy, en principio, a la normalidad. El próximo día 27, los trabajadores tienen previsto manifestarse por las calles de Barcelona y entrevistarse con el consejero de Industria, Antoni Subirà.

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