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PANTALLA INTERNACIONAL

La estrella de Travolta no decae pese a los altibajos de su carrera

Hay que reconocerlo. John Travolta tiene mérito. Pocos hubieran podido sobrevivir al papel de Tony Manero, uno de los personajes más horteras de la historia del cine, el rey del disco que se contoneaba en aquel inolvidable traje blanco en Fiebre del sábado noche. Tras la fama, el bochornoso olvido y la resurrección en Pulp Fiction, de manos de Quentin Tarantino, Travolta se ha convertido en una de las estrellas más taquilleras de Hollywood. Lo ha vuelto a demostrar ahora con el estreno en Estados Unidos de su última película, Swordfish, que se ha puesto en el número uno, por encima de Pearl Harbor.

'Creo que los altibajos de mi carrera son los de alguien que ha tenido un recorrido profesional mucho más interesante. No lo cambiaría por nada del mundo', comentó Travolta, de 47 años, hace poco. 'Soy lo bastante sano y consciente como para saber que es bastante atípico'. Atrás quedaron Fiebre del sábado noche o Grease y bodrios sonados del estilo de La fiebre continúa (más bailoteo, pero versión Sylvester Stallone), o Urban Cowboy.

Travolta empezó a renacer de sus cenizas con Mira quién habla, pero fue su papel de matón en Pulp Fiction, en 1994, el que le dio la nueva imagen con la que ahora se puede permitir el lujo de cobrar unos 20 millones de dólares (4.000 millones de pesetas, aproximadamente) por película.

Resultados dispares

Desde entonces ha hecho trabajos variados con resultados más que dispares. Fue muy bueno al interpretar a un presidente clintoniano en la sátira política Primary colors, aceptable en el dramón legal Una acción civil y francamente infumable en Campo de batalla: la tierra, adaptación de la novela del fundador de la Cienciología, Ronald Hubbard, de la que el actor es miembro.

Swordfish, en la que interpreta a un supermalo que contrata la ayuda de hackers para hacerse con 6.000 millones de dólares del Estado, ha sido el objeto unánime de críticas aún peores que las de Pearl Harbor. Quizá por eso consiguió arrebatar el primer puesto en taquilla al megadrama bélico. El anterior largometraje de Travolta, Lucky numbers, una historia de lotería y celos, apenas permaneció unas semanas en cartel.

'Me encanta mi carrera. Me encanta su aspecto más osado. Algunas veces funciona muy bien, otras regular y otras no funciona del todo', dijo Travolta con filosofía. Hay que saber llevar con dignidad el haber rechazado los papeles protagonistas de American gigolo y Oficial y caballero. Richard Gere todavía se lo está agradeciendo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de junio de 2001