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Reportaje:

Publicidad en los patios de recreo

Educación impide que colegios públicos capten recursos económicos, como hacen los privados, mediante vallas comerciales

En el patio de recreo de un colegio de monjas de Alicante se han instalado media docena de grandes paneles publicitarios. Dos de ellos anuncian whisky del caro y otro tabaco rubio español. Con la cesión de suelo a una empresa publicitaria, este colegio de religiosas, que se llama Nuestra Señora del Remedio y está junto al tradicional mercadillo de Campoamor, capta recursos económicos para mantener el centro y realizar actividades extraescolares.

Mientas esta práctica comercial, la de obtener recursos a través de la publicidad, se ha extendido en los últimos meses por varios centros privados de Alicante -los jesuitas son los primeros del rappel- algunos responsables de colegios públicos han visto en esos enormes carteles una fuente de recursos para repostar sus esquilmados presupuestos. Y emulando a los privados han intentado alquilar un pedazo de patio de recreo al mejor postor.

Pero la Consejería de Educación no ve la iniciativa con buenos ojos y, con el argumento, entre otros, de que las vallas podrían poner en riesgo la integridad de los escolares en días de vendaval, ha rechazado, por ejemplo, la solicitud del colegio público Eusebio Sempere de Alicante. El informe elaborado al efecto por la unidad técnica de construcciones de la consejería no deja lugar a dudas: desfavorable.

Sin embargo, esa razón tan socorrida como lógica de la Administración educativa no se tiene en cuenta en los centros privados, como si los niños que los ocupan fueran inmunes a una ventisca. También arguye la consejería que no puede hacerse un uso privativo de un espacio público. Pero se hace. El mentado colegio de las monjas, aunque se gestiona de forma privada, es propiedad de la Diputación de Alicante y, por tanto, suelo público. Y sobre él se ha autorizado la instalación de los paneles que anuncian whisky y tabaco. La directora del colegio, Iluminada Menor, descarga toda la responsabilidad en la empresa publicitaria: 'Acordamos con la empresa que no pusieran anuncios de alcohol, tabaco y sexo; pero no nos han hecho caso y los han instalado'. Iluminada defiende la publicidad como fuente de recursos para su colegio: 'La APA (asociación de padres de alumnos) consigue unos beneficios que vienen muy bien para hacer frente a los gastos de la fiesta de fin de curso y las excursiones de los niños'. La directora ha pedido por escrito a la mercantil que retire los anuncios, pero éstos siguen ahí, en el recreo, a golpe de vista del alumnado, como si en vez de un patio de colegio se tratara de un estadio de fútbol.

Cada vez que algún centro público pide autorización para instalar publicidad, la consejería le endosa un informe de su servicio jurídico, de 15 de octubre de 1998, que si bien advierte de que son los ayuntamientos, como titulares de los colegios, los competentes para permitir instalaciones publicitarias, la Administración autonómica se reserva la última palabra para autorizar o no la publicidad.

Iluminada Menor, sin pretenderlo, reaviva el debate sobre la publicidad, cada vez más restrictiva, del alcohol y el tabaco. El sexo al que se refiere la monja -un anuncio de un sujetador, por ejemplo- todavía no ha llegado al colegio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001