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Profesoras de arte en Altea critican al decano por el envío de falsos paquetes bomba

Las profesoras de la Facultad de Bellas Artes de Altea, perteneciente a la Universidad Miguel Hernández, que denunciaron a Vicente Colomer, estudiante del centro, por el envío de bombas simuladas como ejercicio de clase, afirmaron ayer que resulta reprobable llamar 'arte' a esta obra. Las docentes Amparo Alepuz, Pilar Escanero y Rocío Villalonga criticaron también la actitud del decano Ramón de Soto, asegurando que éste dificultó la actuación de la Guardia civil y amenazó a los conserjes del centro con destituirles si 'abrían el pico'. Las profesoras justifican la decisión de denunciar a Vicente Colomer al recibir en su casillas y sin referencia alguna los paquetes con las falsas bombas.

La delegación de alumnos de la Facultad, por su parte, criticó ayer en un comunicado la actuación de las profesoras, al entender que éstas 'debían haber abierto un expediente académico' en vez de acudir directamente a la Guardia Civil.

En un comunicado, el órgano de representación de los alumnos asegura que se 'matendrán al margen' mientras Vicente Colomer (el estudiante) 'no se ponga en contacto con nosotros'. Además, insiste en la actuación de las tres profesoras que denunciaron a Colomer a la Guardia Civil, por considerar que 'debían haberse limitado a emprender represalias académicas'.

Arte provocativo

Colomer -cuyo nombre artístico es Titín Felpudo- realizó hace dos semanas un trabajo de crítica al terrorismo. La obra, enmarcada en el estilo de arte provocativo, estaba formada por un paquete que contenía varios objetos como plastilina, cables, pinzas y un cartel de peligro. También portaba unas instrucciones para transformar la bomba simulada en un muñeco. Además, como parte del ejercicio, envió el trabajo a 26 docentes, así como al decano de Bellas Artes del centro, Ramón de Soto. Según el estudiante, se trataba de demostrar que 'una máquina de matar podía transformarse en algo tan diferente como un juguete'.

Sin embargo, tres profesoras decidieron denunciar los hechos a la Guardia Civil el pasado día 17, lo que llevó el lunes pasado a la detención del estudiante. Las académicas encontraron los paquetes en su taquillas sin referencia alguna, lo que les llevó a pensar que era una bomba real. Colomer pasó una noche en prisión antes de que fuera decretada su libertad por un juez de Benidorm. Ramón de Soto defendió siempre al estudiante, al entender que se trataba de una obra de arte que no debía censurarse.

La delegación de alumnos sostiene que, tras conocer el pasado día 17 lo acaecido por una fuente extraoficial, decidió ignorar el tema mientras los profesores o el alumno no se dirigieran a ella. Sin embargo, las amenazas que sufrieron por parte de dos alumnos, que les emplazaban a 'dimitir en bloque' por no apoyar a Colomer, impulsaron a la delegación a movilizarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de mayo de 2001