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CONFLICTO LABORAL

La dirección de Sintel insta la quiebra al no poder saldar sus deudas millonarias

Dragados, Acciona y el grupo Villar Mir han negociado la compra de la compañía

Todas las compañías que se han acercado para intentar comprar la empresa de telecomunicaciones iban con la exigencia de aligerar la estructura de personal hasta las 600 personas como máximo (actualmente la plantilla es de 1.808 trabajadores). Además, los aspirantes consideraban necesario un plan de viabilidad y ayudas de la Administración para reducir la plantilla. Asimismo, se ha intentado que Telefónica, que fue dueña de Sintel hasta abril de 1996, se comprometiera a mantener una cartera de pedidos. Carlos Gila, que es titular de las acciones de la empresa desde el pasado mes de febrero, cuando se las compró por dos euros al empresario cubano-estadounidense Jorge Mas Santos, había diseñado un plan que contaba con la entreda de un socio.

Las negociaciones, que eran complejas por la diversidad de los interlocutores que debían comprometerse en la salvación de la compañía, han contado con la oposición del comité intercentros, que no admitía la reducción de la plantilla. El comité mantiene, sin embargo, intacto su objetivo central en esta crisis: que se abra una mesa de negociación entre la dirección de Sintel, el comité, el Gobierno y Telefónica, a la que se considera la principal culpable de la situación de la compañía. Adolfo Jiménez, presidente del comité, considera que la mesa debe concluir con la entrada de un socio industrial.

El déficit de 20.000 millones resulta de sumar los 9.877 millones de diferencia entre el activo (12.202 millones) y el pasivo (22.080 millones) en el momento en que suspendió pagos en junio pasado (véase cuadro) y los 10.000 millones de deudas que calculan los interventores han sido posteriores (entre las que destaca las 10 mensualidades que no se han pagado a los trabajadores). Esta situación aboca hacia la liquidación, según reconocen las partes.

De los más de 22.000 millones de deudas, el principal acreedor es Telefónica, a la que debe 3.660 millones. A la Seguridad Social debe 2.269 millones y a Hacienda, 1.916. La firma argentina IECSA, con 1.514; la italiana Siae, con 1.119, y su filial argentina Sintelar, con 1.003, son otros acreedores importantes. En total hay 1.788 personas y empresas acreedoras.

Uno de los últimos intentos para que sobreviva la empresa se producirá mañana en la reunión que el Gobierno ha convocado entre la dirección de la empresa y el comité intercentros para dar contenido al mandato unánime del Parlamento español del pasado mes de abril para 'tratar de buscar una salida negociada al conflicto'. Sin embargo, tanto la dirección de la empresa como el comité intercentros son pesimistas ante la posibilidad de que salga alguna vía de solución para el futuro. En la reunión estará presente el actual administrador, Vicente Carretero (Carlos Gila es el titular de las acciones desde febrero pasado, pero dejó la dirección a mediados de abril pasado), y por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el secretario de Estado de ese departamento, Ramón Marimón. El ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, participará como mediador.

La empresa presentó la pasada semana el tercer expediente de rescisión de contratos para los 960 trabajadores que no estaban afectados en los dos anteriores. Con este tercer expediente, la totalidad de la plantilla está afectada por los expedientes de extición de contratos. Trabajo ya aprobó el pasado mes de marzo un expediente que afectaba a 796 trabajadores y tiene que pronunciarse sobre un segundo de regulación temporal de otros 405 trabajadores. Esta reunión es uno de los últimos asideros para salvar la supervivencia de una empresa que se halla en suspensión de pagos desde julio y con la plantilla de 1.808 trabajadores en huelga indefinida. Además, los trabajadores se hallan en plena movilización y se mantienen, desde el pasado 29 de enero, acampados en el Paseo de la Castellana frente a la sede del Ministerio de Ciencia y Tecnología en Madrid.

Las mujeres dejan la catedral

Los trabajadores, que llevan diez meses sin cobrar, están protagonizando una de las movilizaciones más activas de los últimos años y realizan manifestaciones diarias.Las mujeres de los empleados, que se hallaban encerradas en la catedral de La Almudena de Madrid desde el 24 de febrero, dejan hoy el encierro.

El juez que dictó la insolvencia definitiva añadió en el auto una 'pieza de calificación' para que se exijan responsabilidades a los anteriores gestores de Sintel. Adolfo Jiménez ha declarado que la reunión que ha convocado el Gobierno es positiva, pero llega tarde, y sobre todo que 'nace huérfana del principal actor de la crisis, que es Telefónica'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2001