Reportaje:Cine | PANTALLA INTERNACIONAL

El fabuloso destino del cine francés

La cuota de mercado de la industria gala se eleva al 50% en los primeros meses de 2001

El año pasado, cuando se abrió el Festival de Cannes, el cine francés atravesaba una fuerte crisis que se confirmó a finales de año, el 31 de diciembre, a la hora de hacer balance: su mercado interior estaba dominado, en un 68%, por la industria estadounidense, mientras que la local a duras penas conseguía hacerse con un 27% del mismo. El 5% restante se lo repartían asiáticos y lo que pudiéramos llamar el resto de Europa.

Los cuatro primeros meses de 2001 le han devuelto la sonrisa al cine tricolor, que domina las clasificaciones de recaudación con un esplendoroso 50% ante el 41% de EE UU y el 9% de los otros países productores. En este momento el símbolo de este éxito es el rostro de la joven de 22 años Audrey Tautou, protagonista de Le fabuleux destin d'Amelie Poulain, película de Jean-Pierre Jeunet que, en apenas dos semanas de explotación, ha superado la barrera de los dos millones de espectadores, barrera que en lo que va de año ya han superado otras producciones francesas como La verité si je mens 2, Pacte avec les loups, Le Placard, 15 aôut, Yamakasi, Belphégor o Un crime au paradis.

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El caso de Le fabuleux destin d'Amelie Poulain ha provocado una notable polémica, pues el comité de selección de Cannes rechazó el filme o, más exactamente, no quiso garantizarle su selección antes de haber visto otros títulos franceses. El respaldo unánime obtenido luego por parte de crítica y público de Amelie Poulain ha hecho que resurgieran las viejas acusaciones de intelectualismo que pesan sobre el festival, no en vano sólo dos de las películas premiadas con la Palma de Oro en los últimos 15 años han superado la antes referida frontera de los dos millones de espectadores. Ahora todas las cintas francesas en competición, es decir, cinco, se verán enfrentadas a una ausente que ha sorprendido por su capacidad para saber encontrar el tono adecuado, el de la fábula o cuento, el del poema de Prévert, a base de tipificar los personajes con la rapidez y el humor de un cómic.

Jeunet tiene una larga experiencia en cine publicitario y había rodado, en colaboración con Marc Caro, Delicatessen y La cité des enfants perdus, y, en solitario, Alien 4, es decir, tres cintas íntegramente realizadas en estudio. Amelie Poulain es su primer trabajo en exteriores, pero surge también de una story-board muy precisa e incluye un buen número de efectos digitales. Jeunet, que dirigió con éxito una producción estadounidense, no habla ni una palabra de inglés y en la actualidad está estudiando una oferta envenenada contra la que ya se han estrellado numerosos realizadores: llevar Tintín a la pantalla.

Pero Cannes 2001 no sólo ha cometido un error con Amelie Poulain, pues también ha asumido el riesgo de rechazar la nueva película de Eric Rohmer, L'anglaise et le duc, que cuenta la historia de la Revolución francesa desde el punto de vista de una aristócrata británica. El discurso monárquico de la película -o al menos del dietario en que se basa la película- irritó a los seleccionadores, que perdieron así la oportunidad de mostrar en La Croisette un filme que supone el regreso de Rohmer a los grandes presupuestos y a cierta experimentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de mayo de 2001.

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