CARTAS AL DIRECTOR
i

Respuesta sobre trasplantes

Contesto a la réplica de la doctora Blanca Miranda, directora de la Comisión de Trasplantes del Consejo Interterritorial de Salud, a mi artículo Detrás de las estadísticas de trasplantes:

a) Dice la doctora Miranda que los profesionales sanitarios que realizan los trasplantes son excelentes. No lo son menos los restantes médicos y enfermeras del sistema, que, sin embargo, ganan la mitad que aquéllos.

b) Dice también que esos profesionales dedicados a los trasplantes tienen 'retribuciones laborales como cualquier trabajador' y 'perfectamente públicas y transparentes'. La realidad es otra: reciben un salario mensual que, en el régimen laboral del sistema, retribuye su trabajo, y además unos ingresos altos y muy peculiares (no 'como cualquier trabajador') que se pagan por acto o envueltos en guardias localizadas, y varían de cuantía según los hospitales y son más altos cuantos más trasplantes se hacen. Claros incentivos financieros a la producción que, conocidos en el ámbito interno del sistema, nunca se han hecho 'públicos y transparentes' a los ciudadanos, ni siquiera imperfectamente. Al contrario, la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) siempre ha escondido su existencia. Por ejemplo, con el siguiente y significativo párrafo en el que uno de sus anteriores dirigentes niega y hasta desprecia cualquier influencia financiera: 'Para los gestores acostumbrados al 'tanto presupuesto tienes, tanto vales' resultará difícil de entender todo lo dicho (el éxito de la ONT), pero ahí está: sólo la capacidad de sentar ala gente a una mesa para hablar y convencerla de que haga algo ha sido capaz de conseguir todo esto' (Revista Clínica Española, 200-3, año 2000).

c) Afirma la doctora Miranda que los trasplantes se 'retribuyen de la misma manera que las peonadas'. No es así. El pago a las peonadas es temporal, regulado y ajustado a un presupuesto limitado; el de los trasplantes es permanente, por procedimientos anómalos, sin presupuesto e incentivados sin límites.

d) Dice que 'no se deja de hacer ningún tipo de asistencia' porque en un hospital se trasplanten órganos. Faltaría más. Pero son evidentes, injustas, desiguales: los trasplantes se estimulan con medios abundantes y extraordinarios mientras otros tratamientos de mayor alcance asistencial, destinados también a enfermos gravísimos, están apretados por la disciplina presupuestaria.

e) Calcula la doctora Miranda que 'sólo con el dinero que los trasplantes renales ahorran cada año' en diálisis 'se podría cubrir dos veces el coste anual' del ' modelo español'. Una estimación sorprendente. ¿Cómo puede conocer la doctora Miranda el gasto real de los trasplantes en España -y, por tanto, el ahorro que producen los renales- cuando esta terapéutica no tiene presupuesto ni se registran contablemente sus costes?

f) Dice que, 'si por dinero fuera, otros países más ricos podrían tener tasas superiores' de donaciones y trasplantes. Mal argumento. Es obvio que los incentivos financieros a la producción en la asistencia sanitaria nada tienen que ver con la renta nacional, sino con criterios organizativos y, sobre todo, éticos. Y en este punto habría que preguntar por qué, después de 12 años de ostentar el primer lugar del mundo 'con cifras que muchos países ven con asombro', el 'modelo español' todavía no ha sido imitado por esas asombradas naciones avanzadas.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 09 de mayo de 2001.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50