Berlusconi se niega a vender su imperio televisivo antes de las elecciones

El líder de la derecha italiana y favorito en las elecciones del próximo domingo, Silvio Berlusconi, incumplió ayer su promesa de disolver antes de los comicios el grupo Mediaset, que engloba a las tres principales cadenas de televisión privadas de Italia, para evitar un conflicto de intereses con su proyecto político. Berlusconi, en un imprevisto paso atrás con respecto a lo que anunció la semana pasada, aseguró, en un programa de televisión de máxima audiencia, que tomará una decisión sobre su imperio televisivo después de la cita electoral.

'Mediaset es un patrimonio de Italia. No veo razón para venderlo', aseguró. El magnate, que, además de las tres principales cadenas privadas de televisión, posee el 30% del mercado editorial, portales de Internet y otros negocios, se resiste así a someterse por adelantado a la ley aprobada en febrero por el Senado italiano que impide a grandes empresarios convertirse en jefes de Gobierno. Berlusconi aseguró que en sus primeros 100 días de gobierno sacará adelante una ley sobre conflictos de intereses. El anuncio de Berlusconi da munición a la oposición para apoyar su principal argumento contra el líder de la derecha: sus intereses privados.

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