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Sharon desafía a los palestinos con nuevas inversiones en colonias judías

Ofensiva militar israelí contra los territorios autónomos en Belén y Gaza

Ariel Sharon pasó ayer nuevamente a la ofensiva al proponer a su Gobierno un presupuesto extraordinario de 1.200 millones de shekels (casi 400 millones de dólares, unos 74.000 millones de pesetas) para potenciar los asentamientos judíos de Cisjordania y Gaza, donde viven cerca de 200.000 colonos. La decisión se produjo 48 horas después de que la Comisión presidida por el ex senador estadounidense George Mitchell y el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, recomendara a Israel congelar la construcción de los asentamientos como única fórmula de desactivar la Intifada y propiciar el retorno al proceso de paz.

'Es un punto absolutamente inaceptable para nosotros', aseguró el ministro sin cartera Danny Naveh, refiriéndose a la recomendación de la Comisión Mitchell. Pero el ministro recalcó que, en opinión del Gobierno, lo más inaceptable es que el comité de investigación internacional osó establecer 'un vínculo entre el cese de la violencia y la paralización de los asentamientos'.

La decisión del general Sharon provocó el enojo de la comunidad internacional, especialmente de Jordania y Egipto, que en las últimas semanas, en coordinación con la Unión Europea, han intentado reactivar los contactos entre israelíes y palestinos para reanudar un proceso de negociación que ponga fin a más de siete meses de violencia.

Pocas horas después de que se produjera esta sorpresa, Sharon volvía a demostrar su talante agresivo, al ordenar a los tanques y a la infantería israelí invadir una parte de la zona de Belén, a las puertas del norte de Jerusalén. Era una respuesta clara y desproporcionada a los disparos efectuados momentos antes contra el asentamiento cercano de Gilo y a la explosión de un artefacto de escasa potencia en los alrededores de Tel Aviv, que hirieron a cuatro personas.

La ofensiva militar, similar a la lanzada semanas atrás en dos ocasiones en la franja de Gaza, provocó la movilización de toda la diplomacia internacional en la zona, especialmente del enviado europeo Miguel Ángel Moratinos, quien logró convencer a los israelíes para que retirasen sus tanques tras haber matado a un oficial de las fuerzas de seguridad de Yasir Arafat y miembro destacado de Al Fatah, Mohamed Abayed, de 45 años. La víctima era primo hermano de Hussein Abayed, primera víctima de la guerra sucia de Israel contra los palestinos, asesinado en las cercanías de Belén por dos misiles israelíes el pasado 9 de noviembre.

El centro de la ofensiva militar israelí, sin embargo, fue de nuevo Gaza, donde ayer las tropas reforzaron el bloqueo de manera drástica, tratando de aislar los focos de resistencia palestina de Rafah y Jan Yunis, en el sur, junto a la frontera con Egipto.

[Israel solicitó ayer la ayuda del rey Juan Carlos, en relación con cuatro ciudadanos israelíes en poder de la guerrilla islámica libanesa Hizbulá desde hace siete meses, informa Efe. La presidencia de Israel explicó en un comunicado que la petición se hizo con motivo de la visita oficial que el presidente sirio, Bachar el Asad, efectuó a Madrid la semana pasada.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de mayo de 2001