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OPINIÓN DEL LECTOR

Ante el 13 de mayo

Quisiera contarles un poco mi drama personal en Euskadi. Cuando ya no encuentro palabras para poder decir nada son las sensaciones las que se imponen a una misma para poder seguir viviendo con un mínimo de dignidad, dignidad enésimamente pisoteada. No ocupo ningún cargo público, ni soy concejal constitucionalista, ni periodista molesta a las tesis filoabertzales, ni profesora en las mismas condiciones, ni escritora... Por lo tanto, circulo por mi ciudad con total libertad y hago en cada momento lo que me da la gana. Pero se me cae la cara de vergüenza de ver cada día a personas que sí ocupan estos cargos o ejercen estas profesiones de una forma molesta para los que todos sabemos que tienen que ir permanentemente escoltadas para gozar de un mínimo de seguridad. A la vez veo a otros cargos públicos que no necesitan de esos escoltas y que trazan sus pasos con comodidad y tranquilidad que es como lo deberíamos hacer todos.

Con este paisaje demoledor, me ha venido surgiendo constantemente la duda de qué hacer con mi voto en las próximas elecciones. Yo, que desde que desapareció Euskadiko Ezkerra como tal he venido votando a Izquierda Unida y en el caso del País Vasco con gran sacrificio, en estas próximas elecciones voy a dejar de votar a esta coalición porque ya no quiero más de lo mismo, porque no quiero un gobierno exclusivamente nacionalista que dé la espalda a las barbaridades que se cometen en este país.

En estas elecciones no voy a votar a constitucionalistas o a no constitucionalistas; voy a votar por las víctimas de esta sinrazón, por todos aquellos que no se pueden mover con libertad, pero que sí realizan su trabajo con total dignidad. Por ellos y por ellas.- C. Angulo. Bilbao

Los señores Aznar, Mayor Oreja, Arenas, Zapatero, Redondo, etcétera, candidatos y líderes de los dos principales partidos centralistas, coinciden en su argumentación electoralista: 'Hay que perder el miedo a que el PNV pierda el poder'. Con ello reconocen paladinamente que la sociedad vasca tiene miedo a que esto suceda.

¿Se han preguntado alguna vez por qué nuestra sociedad tiene ese miedo? ¿Será porque teme que lleguen a gobernar los que todavía niegan los cuarenta años de terrorismo franquista y premian con medallas a sus terribles verdugos? ¿Será porque teme a los que, como en Navarra, van fría, deliberada y descaradamente a cargarse al euskera y todo los que hemos construido los nacionalistas vascos en orden a recuperarlo como lengua viva y usual en nuestra normal convivencia?

¿Será porque teme que al mismo tiempo que se cargan el euskera, se vayan también cargando todas las instituciones de autogobierno con las que nos hemos dotado los vascos a pesar de ellos? ¿Será porque teme que puedan volver policías paralelas, financiadas con fondos secretos propiedad de todos nosotros, cuyos responsables conocidos y no conocidos están tranquilamente y bien forrados fuera de la cárcel?

¿Será porque teme que vuelvan Roldanes, Urralburus, y otras mafias amparadas en el poder con su tremenda y repugnante corrupción? ¿Será porque teme apariciones fantasmas de cooperativas de viviendas que esfuman 4.000 millones sin construir ninguna? Contéstese el lector estas preguntas y reflexione bien su voto el próximo 13 de mayo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de abril de 2001