INVERSIÓN

La inflación como coartada

América actúa, Europa espera'. Ese titular del diario francés Le Monde resume la situación monetaria a ambos lados del Atlántico. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, volvió a sorprender a los analistas al recortar medio punto el precio oficial del dólar el pasado miércoles para situarlo en el 4,5% (interbancario) y 4% (tasa de descuento), sin esperar a la programada reunión del Comité de Mercado Abierto, para el próximo 15 de mayo.

Las razones de Greenspan para adelantarse se basan en una 'excesiva desaceleración económica', algo que resultaba más que evidente tras la publicación de toda clase de datos en las últimas semanas. Pero aquel miércoles sólo se habían conocido las cifras de la balanza comercial: mejora del déficit gracias a un aumento del 1% de las exportaciones y de un descenso del 4,4% en las importaciones. Hasta aquí, todo parece normal: el ya detectado debilitamiento de la demanda interna y el excesivo volumen de stocks empresariales debían conducir a unas menores compras en el exterior. ¿Por qué, pues, las prisas de Greenspan? Previamente se había sabido que el índice de indicadores líderes de The Conference Board había bajado en marzo un 0,3%, por quinto mes consecutivo, lo que sugiere que 'el lento crecimiento de la economía seguirá hasta el segundo trimestre', algo que se daba por descontado. Pero la producción industrial creció inesperadamente en marzo un 0,4%, cuando los analistas esperaban una cifra negativa, y el IPC de ese mismo mes sólo se elevó el 0,1%, con lo que la tasa interanual baja desde el 3,5% al 2,9%. La única sombra en ese cuadro es el incremento del 0,2% de la inflación subyacente.

Las críticas hacia Duisenberg están convirtiéndose en una polémica sobre la duración de su mandato al frente del BCE

Es decir, pocos expertos consideraban seriamente que la Fed adelantara el siguiente recorte de tipos a su programada reunión oficial. La inesperada decisión, en un primer momento, sirve para alegrar a los mercados, ya que una vez más comprueban que Greenspan está ojo avizor para evitar una recesión en toda regla. Pero en un segundo momento hay que ser cautos. ¿Qué datos tiene el presidente de la Reserva Federal para no esperar un mes y evitar sobresaltar a los inversores? Los más pesimistas creen que la economía americana debe de estar enfriándose más de lo que parece a simple vista, y de ahí las prisas de la Fed para adelantarse a los acontecimientos.

Con los tipos estadounidenses de referencia situados por debajo de los europeos, la moneda única se ha visto momentáneamente favorecida, recuperando los niveles de 0,89 dólares. pero las incertidumbres en la zona euro hacen presagiar que esas cotas volverán a descender a no muy largo plazo.

Cada vez arrecian más las críticas contra Wim Duisenberg, el presidente del Banco Central Europeo, por no recortar los tipos (4,75%). La polémica -habida cuenta de la independencia del banco central- se está desviando hacia la duración del mandato de Duisenberg. Así lo ha dicho públicamente el actual presidente del Eurogrupo, Didier Reynders. El ministro belga de Finanzas, además, coincide con el presidente del FMI, Horst Köhler, o con el francés Laurent Fabius, al pedir al BCE que rebaje los tipos para reactivar la economía de la zona euro.

Parece un deseo lejano. En su boletín de coyuntura de abril, el banco de Francfort vuelve a insistir en que el precio oficial del euro no se encuentra en niveles elevados, desde una perspectiva histórica, y que seguirá centrando su preocupación en el mantenimiento de la estabilidad de precios. Precisamente los últimos datos de inflación -mantenimiento del 2,6% en tasa interanual en marzo- sugieren que las presiones sobre los precios europeos no han terminado, ya que la subyacente ha subido desde el 2% de febrero al 2,3% en marzo, y alejan, ante los ojos de casi todos los analistas, la posibilidad de que el BCE siga el camino de la Fed. Se da por descontado que no habrá novedades en el consejo del próximo jueves e incluso en el del 10 de mayo. Habrá que esperar y ver. La posición favorita de Duisenberg.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de abril de 2001.

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