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CARTAS AL DIRECTOR

No entiendo la sonrisa

Obiang es un conocido torturador que está amasando una enorme fortuna con el petróleo guineano a costa de mantener a su pueblo en la más absoluta miseria.

¿Qué se debe sentir al estrechar la mano de un individuo semejante? Pero si las relaciones internacionales le obligan a hacerlo, no puedo explicarme la sonrisa del señor Aznar. Nadie se ríe cuando tiene ganas de vomitar.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2001