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Osborne vende a Prasa las bodegas que mantenía sin uso en el centro de El Puerto de Santa María

La inmobiliaria pretende desarrollar un ambicioso proyecto urbanístico en los terrenos

Osborne sólo conserva en el casco histórico de El Puerto dos bodegas, las de Mora y Exportación, y sus oficinas centrales. Primo de Rivera explicó que la compañía no dará detalles precisos sobre el precio de la venta ni sobre el número exacto de bodegas que han sido enajenadas hasta el próximo lunes, si bien las fuentes consultadas han fijado en al menos una decena las bodegas de tamaño medio y grande de las que era titular Osborne en el centro de la ciudad.

Se trata de inmuebles edificados a partir de la segunda década del siglo XVIII, en lo que entonces era el extrarradio de El Puerto y que, a partir de ese momento, se conoció como Campo de Guía. Este territorio ocupa hoy unos 80.000 metros cuadrados de suelo en el centro de la ciudad.

Las construcciones eran reflejo del auge económico que experimentó el negocio del vino en esa época, gracias a las exportaciones, que consolidaron a Osborne como una de las firmas destacadas del sector.

Innecesarias

Primo de Rivera aseguró ayer que, en los últimos años, con la caída del mercado, esas bodegas han quedado sin utilidad o 'no son ya necesarias para el desarrollo de la actividad'.

En las últimas semanas Osborne ha desalojado bodegas importantes, como la de San José, junto a la centenaria plaza de toros de El Puerto, para facilitar el traspaso a la inmobiliaria compradora.

Con la operación inmobiliaria, Prasa se hace con una amplia extensión de suelo en pleno centro de El Puerto. La intención de esta sociedad es desarrollar urbanísticamente la zona.

Si bien la superficie total afectada no ha sido precisada, los primeros cálculos cifran en al menos 50.000 metros cuadrados los suelos que han pasado de titularidad. Estos solares permitirán un nivel de edificabilidad en altura equivalente al triple de este terreno.

De hecho, Prasa ya había presentado el pasado año ante el área de Urbanismo portuense un ambicioso plan de actuación en el centro de la localidad. Estos proyectos suponían un drástico cambio en la fisonomía urbana. Bajo el epígrafe Proyecto de regeneración del entramado urbano, el plan preveía la construcción de viviendas, nuevos viarios y nuevas zonas culturales y de servicio. El proyecto no sólo preveía la actuación sobre las instalaciones de Osborne, sino también sobre suelo bodeguero de otros propietarios en el centro de la ciudad.

Para la ejecución del proyecto sería precisa una modificación del actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), a lo que el concejal de Urbanismo portuense Pedro Alamillos ya se había negado, trasladando el debate sobre el modelo de reforma del centro a la revisión, ahora en curso, del PGOU, procedimiento que no estará listo hasta dentro de al menos año y medio.

Contra estos ambiciosos planes de reforma urbana se han pronunciado arquitectos, historiadores y miembros de la oposición política portuense, que advierten de la pérdida que para el patrimonio de la ciudad supondría el derribo de naves de bodegas de valor histórico. Estos detractores del plan piden que se mantengan los actuales niveles de protección urbanística sobre estos inmuebles.

El avance de la revisión del Plan General de Ordenación Urbana, que en la actualidad se encuentra en exposición pública, establece criterios técnicos que prohíben el derribo o reforma significativa para algunas de las bodegas de mayor valor patrimonial. Sin embargo, pese a este criterio, aún pueden ser introducidas modificaciones basadas en factores políticos que aún no han sido concretados por el actual gobierno local de Independientes Portuenses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de marzo de 2001