Una parte del vertedero del Garraf se empezará a regenerar en mayo

Las administraciones se han dado la mano para que los terrenos que ocupa el vertedero del Garraf recuperen el aspecto que tenían 24 años atrás -antes de que empezasen a recibir las basuras generadas por Barcelona y los municipios de su entorno- y se mimeticen con el resto del parque natural en el que se encuentran. Una buena parte de las 20 hectáreas del vertedero en las que desde principios de 2000 no se depositan desechos se empezará a regenerar en mayo. Dentro de un año, será posible ya ver vegetación en esa zona.

El proyecto ha sido abordado conjuntamente por la Mancomunidad de Municipios del Área Metropolitana, la Entidad Metropolitana del Medio Ambiente y la Diputación de Barcelona. Su ejecución requerirá una inversión de 2.500 millones de pesetas. A la primera fase se dedicarán 1.500 millones, que serán aportados a partes iguales por las tres instituciones mencionadas.

La zona que será regenerada en primer lugar es una parte de los terrenos situados en el término de Gavà, que dejaron de recibir basura el 1 de enero de 2000, y una pequeña parte del municipio de Begues. En el resto del área clausurada como vertedero, hasta completar las 20 hectáreas, no se podrá actuar mientras no se disponga de los 1.000 millones que son necesarios.

La regeneración de los terrenos se basa en la construcción de 11 terrazas para salvar los desniveles, conseguir reducir la velocidad del agua y disminuir los fenómenos de erosión. En ellas se plantará vegetación de diferente naturaleza, desde árboles y arbustos hasta otros tipos de plantas.

Los redactores del proyecto de rehabilitación -Proser, el equipo de arquitectos Batlle i Roig y la paisajista Teresa Galí- han previsto que la recuperación paisajística se sostenga en un primer momento en la agricultura. A partir de ella, la propia naturaleza será la que vaya actuando. Así, en las terrazas se cultivarán plantas leguminosas, un tipo de vegetales que tienen la virtud de mejorar considerablemente la calidad del suelo, aspecto digno de tenerse en cuenta dado que crecerán sobre una montaña de residuos de 450 metros de altura.

A lo largo del tiempo, sobre estos cultivos está previsto que vaya creciendo la vegetación autóctona libremente.

En los caminos y márgenes entre las terrazas se plantarán arbustos autóctonos y tambien pinos y encinas, de cuatro tamaños diferentes para buscar el efecto de parque natural. En los taludes entre terrazas, de entre 4 y 12 metros de altura, también se plantarán especies autóctonas. El proyecto también incluye la construcción de una red de riego y un sistema de captación del gas que generan los residuos, con la instalación de 23 nuevos pozos de extracción y el sistema para su aprovechamiento energético.

La zona que se rehabilitará estuvo recibiendo millones de toneladas de basura durante 26 años sin licencia de actividad, según una sentencia reciente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de marzo de 2001.

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