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DIÁLOGO SOCIAL

Aznar impone su reforma laboral tras fracasar el diálogo de patronal y sindicatos

El presidente del Gobierno asegura que el actual sistema de pensiones 'es insuficiente a medio plazo'

El Gobierno dio ayer por agotadas las posibilidades de acuerdo entre empresarios y sindicatos para la reforma del mercado laboral y decidió aprobar hoy, unilateralmente, un paquete de medidas. 'Ya no estamos en tiempo de plazos, sino en tiempo de decisiones', dijo el presidente, José María Aznar, para quien la siguiente reforma será la de las pensiones. Después de que realizara estos anuncios, UGT y CC OO y la patronal CEOE iniciaron una nueva reunión en el último intento de alcanzar un acuerdo y parar las intenciones del Gobierno, pero no lograron cerrar un documento pactado después de tres horas de reunión. Las medidas del Gobierno se encaminan principalmente a abaratar el despido y reducir la temporalidad.

'Ya no estamos en tiempo de plazos, sino en tiempo de decisiones'. El presidente del Gobierno, José María Aznar, expresó ayer así su voluntad de no aceptar prórrogas en el diálogo social y su decisión de aprobar hoy un paquete de medidas para la reforma del mercado de trabajo. En concreto, extender a más colectivos la indemnización de 33 días por despido y medidas para reducir la temporalidad. La ruptura entre empresarios y sindicatos en ese aspecto no debe, según el presidente, cercenar las posibilidades de un acuerdo sobre prestaciones sociales. 'El actual sistema de pensiones', advirtió Aznar, 'es insuficiente a medio plazo'.

El presidente participó ayer a mediodía en un encuentro organizado por el Instituto Español de Analistas Financieros. Aún no se conocía el resultado del último intento de acuerdo que, por la tarde, iban a llevar a cabo los sindicatos UGT y CC OO con la patronal CEOE. Aznar no cerró todas las puertas a la posibilidad de un pacto in extremis -'por las noticias que tengo, no sería nada difícil'-, pero dejó muy claro que 'de no alcanzarse un acuerdo hoy [por ayer], el Consejo de Ministros aprobará mañana [por hoy] un paquete normativo de reforma laboral'.

La contundencia de sus palabras fue matizada con una declaración de respeto al diálogo social, aunque retó a la patronal y a las centrales a que expliquen 'por qué no han conseguido ponerse de acuerdo'. Dio garantías de que en las medidas previstas para hoy 'el Gobierno recogerá los puntos de acuerdo entre las partes' y de que 'no se apartará del espíritu de los acuerdos de 1997 [la anterior reforma laboral, respaldada por sindicatos y empresarios] y de las normas habituales en la Unión Europea'.

El fracaso en el diálogo sobre la reforma laboral no debe impedir, según Aznar, avanzar en un acuerdo para la reforma de los sistemas de protección social, y se refirió expresamente a las pensiones públicas. 'Hay un superávit de la Seguridad Social, siguen aumentando el número de cotizantes y el empleo, pero esto no es suficiente para garantizar la viabilidad del sistema público de pensiones', dijo Aznar. 'No podemos dormirnos y hay que tomar decisiones', insistió, 'porque aunque el sistema actual da muchas más garantías que antes, es insuficiente a medio plazo'. En su plan de trabajo, ésta es una cuestión a abordar después de la reforma laboral.

Mientras Aznar presentaba sus proyectos, el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Rodrigo Rato, dijo que si sindicatos y patronal llegan a un acuerdo, y coincide con lo que el Gobierno cree necesario, será la base de lo que hoy se proponga al Consejo de Ministros. Rato se manifestó abierto a tener en cuenta los avances que se produzcan en la negociación hasta el último momento, ya que considera que el trabajo que han hecho 'es muy valioso'. 'Me parecería un gravísimo error no valorar ese esfuerzo', afirmó.

Punto de partida

Asimismo avanzó que el diálogo no está agotado con las cuestiones que han venido negociando los interlocutores sociales, que se refieren fundamentalmente a la regulación de los contratos. Según Rato, hay que seguir negociando sobre temas como los relacionados con otros aspectos sociales, como el salario diferido a la mejora de las reglas de la negociación colectiva.

Previamente, el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, se mostraba igualmente tajante en cuanto al agotamiento de las negociaciones y aseguraba que los agentes sociales deben 'respetar' el plazo que fijaron inicialmente para alcanzar un acuerdo. No obstante, reconoció que el desacuerdo entre empresarios y sindicatos es 'una opción infinitamente menos deseable' para el Gobierno y para la sociedad española.

Al igual que otros responsables del Ejecutivo, Aparicio aseguró que van a legislar teniendo en cuenta los trabajos realizados por los agentes sociales y 'los niveles de aproximación producidos'. Según este ministro, 'si de aquí a las nueve y media de la mañana [hora en que empieza la reunión del gabinete] hay nuevos elementos positivos, serán tenidos en cuenta, pero después de ocho meses de negociación es necesario actuar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2001