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Los socialistas rebajan su distancia con el PP en el sondeo del CIS

El secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Jorge Fernández, comentó ayer, al presentar el barómetro político del CIS realizado a finales de enero, que el Gobierno no encuentra razones para estar preocupado ni por la situación política del país ni por el acercamiento del PSOE en algunos de los parámetros que mide ese sondeo, ni por la 'consolidación y estabilidad' constatada en el liderazgo de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del principal partido de la oposición.

El propio Fernández admitió como dato a tener muy en cuenta que tanto la nota de Rodríguez Zapatero (5,57) como la estimación de voto recabada por el PSOE (36,2%) se había mantenido idéntica desde octubre. Aunque, eso sí, Fernández remachó que la ventaja del Ejecutivo todavía es enorme y una de las más importantes en las series históricas del CIS, si se exceptuaban las obtenidas en los dos sondeos políticos realizados después de las elecciones del año pasado (abril y julio), 'anormales' porque el PSOE estaba sin liderazgo.

Sin embargo, el Gobierno del PP ha descendido con respecto a octubre en la valoración del propio José María Aznar (casi dos puntos y medio), en la consideración de su gestión como buena o muy buena (un punto) y en los apartados electorales. En estimación de voto, el PP pierde sólo dos décimas y deja su ventaja con el PSOE en 7,3 puntos. Pero en intención directa de voto esa diferencia se rebaja de 8,1 puntos a 4,9 y en voto más simpatía se recorta de 7,4 puntos a 2,8.

Aznar, además, sigue sin despertar personalmente grandes confianzas. Aunque Fernández subrayó que sí le conceden mucha o bastante confianza el 40,4% de los consultados, no mencionó que al 52,8% les provoca poca o ninguna. El alto cargo gubernamental explicó luego que el CIS tendrá que corregir esa pregunta para precisar mejor lo que quieren decir los que señalan la respuesta de poca confianza, porque según la serie histórica (de Aznar y, en su día, de Felipe González) obtenían ahí altos porcentajes y luego ganaron elecciones.

Las preguntas políticas del sondeo sirvieron, además de para generar esperanzas en el 'buen camino' emprendido por el PSOE, según José Blanco, su secretario de Organización, para ratificar que algunos ministros del Gabinete han pagado con su imagen la crisis de las vacas locas. La titular de Sanidad, Celia Villalobos, y el de Agricultura, Miguel Arias Cañete, se sitúan en última posición con 3,3 y 3,5 puntos sobre diez. Fernández opinó que esos ministros ya han superado 'los chuzos de punta' que les cayeron el pasado 'enero negro'.

La encuesta revela, en este sentido, que los españoles siguen considerando el terrorismo como el primer problema general del país (aunque desciende algo el porcentaje al 70%), el paro sería el segundo y las vacas locas emergen en la tercera posición para el 22%. La inmigración sería el cuarto gran problema de España para el 18%. Esa clasificación se modera algo cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente. Y sorprende la irrupción de la inmigración como primer 'problema social' para el 37%.

En el bloque de cuestiones sobre vacas locas, destaca la alta preocupación por el problema (72,8%), la supuesta 'razonable información' sobre el tema (56%) y que el 57% diga que sabe cómo actuar en este asunto. La mayoría, no obstante, confía poco o nada (43,2%) en el control de la Administración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de marzo de 2001

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