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EE UU y Rusia abren el diálogo sobre el escudo antimisiles

Powell e Ivanov acuerdan en El Cairo dialogar para evitar una nueva carrera armamentística

Washington
La diplomacia estadounidense logró ayer eliminar resistencias a su controvertido proyecto de crear un escudo antimisiles. En su entrevista en El Cairo, el secretario de Estado, Colin Powell, y el ministro de Exteriores de Rusia, Ígor Ivanov, acordaron ayer la creación de un grupo de trabajo para negociar los aspectos más espinosos de la Defensa Nacional contra Misiles (NMD), de forma que se evite el riesgo de una carrera armamentística. El viernes, el presidente Bush logró la neutralidad benevolente del primer ministro británico, Tony Blair, al proyecto y dio a cambio su aprobación a la iniciativa de defensa europea. Powell, de gira por Oriente Próximo, busca también el apoyo de los países árabes contra Irak.

A cambio, Bush y Powell están dispuestos a que los europeos se doten de su Fuerza de Reacción Rápida, y los rusos, de su propio sistema de interceptación de misiles de largo alcance.

El grupo de trabajo, según fuentes del Departamento de Estado, estará formado por los especialistas de ambos países en el tratado de desarme nuclear START y el tratado contra misiles balísticos ABM, y comenzará 'pronto' sus trabajos. Powell e Ivanov desarrollaron en El Cairo una buena química personal, que se tradujo en las sonrisas y bromas con las que comparecieron conjuntamente ante la prensa. El secretario de Estado norteamericano anunció nuevos encuentros de este tipo para 'desarrollar nuestra agenda común'; el ministro de Exteriores ruso lo confirmó con estas palabras: 'Estamos dispuestos a construir un diálogo constructivo en el interés de los dos países y la comunidad internacional'.

La cita de El Cairo confirmó que EE UU y Rusia han logrado evitar que el proyecto de Defensa Nacional contra Misiles (NMD) norteamericano provoque una crisis abierta. Powell lo había previsto al declarar que 'con los rusos lo mejor es hablar francamente y no evitar los problemas espinosos'. El jueves, Bush, en su primera rueda de prensa desde la Casa Blanca, ya señaló que el anuncio ruso de un plan propio para construir un escudo antimisiles y compartirlo con los europeos es 'un buen signo'. Los rusos, dijo Bush, 'reconocen que existen nuevas amenazas en el mundo posterior a la guerra fría, amenazas que requieren sistemas de protección frente a misiles'.

Sistema móvil

De estas amenazas, y del modo de prevenirlas sin desencadenar una carrera armamentística, se ocupará el grupo de estudios conjunto aprobado ayer por Powell e Ivanov. Rusia, no obstante, sigue sin dar luz verde a la NMD norteamericana. Y recuerda que el tratado ABM que la entonces Unión Soviética firmó en 1972 con EE UU prohibe explícitamente este tipo de paraguas protectores contra misiles balísticos. Rusia asegura que el plan que ha propuesto a los europeos, basado en un sistema móvil de misiles de interceptación S-300 -que los norteamericanos consideran superiores a sus Patriot-, no entra en contradicción con el tratado ABM. Ese plan no es el sistema fijo y de cobertura nacional que planea EE UU, sino lo que el argot militar norteamericano llama Defensa de Teatro, la protección temporal de un área limitada.

Aunque las diferencias entre Washington y Moscú sobre la NMD siguen siendo enormes, Rusia comienza a mostrar cierta flexibilidad. Ahora Bush tiene que encontrar un modo de seguir adelante con un escudo que considera irrenunciable y, al tiempo, ofrecer a Rusia un modo de salvar la cara. Una posibilidad evocada en Washington es ofrecer como contrapartidas a la NMD la sustancial reducción unilateral del número de cabezas nucleares ya sugerida por Bush. La entrevista del viernes entre Bush y Blair también fue positiva para descrispar la situación. Blair, ni aprobó ni condenó la NMD, pero declaró que 'comprende y comparte' las preocupaciones de EE UU ante posibles ataques de 'Estados irresponsables', como Irak, Irán y Corea del Norte. Bush le correspondió aceptando la idea de la Fuerza de Reacción Rápida europea. En un comunicado conjunto difundido ayer se afirma que 'EE UU da la bienvenida a la política de Defensa y Seguridad de la Unión Europea'. Pero también se recuerda que la OTAN 'seguirá siendo el cimiento de la seguridad trasatlántica'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de febrero de 2001