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EE UU presiona a España para que venda ya Santa Bárbara a Dynamics

El Gobierno de Alemania mantiene bloqueado el acuerdo tecnológico

Al contrario de lo que sucedió en diciembre, cuando la SEPI y General Dynamics acordaron prorrogar la oferta varias semanas antes de expirar el plazo, la compañía estadounidense no ha querido revelar ahora qué hará el 28 de febrero si no recibe una respuesta positiva. Las fuentes consultadas estiman que no tiene sentido una nueva prórroga si no hay garantías de que la operación será aprobada. De no ser así, el acuerdo adoptado hace casi un año por el Consejo de Administración de la SEPI quedaría cancelado y General Dynamics recuperaría los casi 500 millones de pesetas que depositó como fianza.

Kendell Pease, portavoz de la firma estadounidense, está convencido de que el Gobierno español adoptará antes de fin de mes una decisión favorable a sus intereses pues, alega, el consorcio formado por las firmas alemanas Krauss Maffei y Rheinmetall se ha retirado de la pugna por Santa Bárbara.

La empresa norteamericana quiere garantías de que la operación sigue adelante para prorrogar su oferta de compra, que vencerá el miércoles

Fuentes gubernamentales españolas niegan que Alemania haya retirado su oferta, pero aseguran que 'ha perdido interés' por Santa Bárbara. 'No tenemos menos interés, lo que tenemos es menos esperanza', alegan fuentes diplomáticas germanas. El canciller Gerhard Schröder presionó fuertemente a Aznar durante el pasado otoño para impedir la venta de la empresa española a la norteamericana y contraofertó con su integración en una gran industria europea de armamento similar a la aeronaútica EADS.

Sin embargo, este proyecto no acaba de arrancar y Rheinmetall se muestra cada vez más remisa a la aventura española, lo que debilita la posición de Krauss Maffei. Quizá por ello, los alemanes han disminuido su presión, mientras que los norteamericanos, tradicionalmente más discretos, han lanzado una fuerte campaña de prensa y urgen a que se desbloquee la venta. 'Este tema no ha deteriorado las relaciones bilaterales, hasta ahora', puntualizan fuentes diplomáticas estadounidenses.

'Entendemos las prisas del comprador, pero aún nos quedan muchos nudos por desatar', sostiene un ministro español relacionado con la operación. Antes de que el contrato vaya al Consejo de Ministros debe ser informado por el Consejo Consultivo de Privatizaciones y la Comisión Delegada para Asuntos Económicos.

Pero el principal trámite pendiente es el acuerdo de protección tecnológica entre Santa Bárbara y Krauss Maffei, propietaria para España de la patente del carro de combate Leopard. Sin ese acuerdo, la futura Santa Bárbara norteamericana no podría fabricar el Leopard -del que el Ejército español ha encargado 235 carros por más de 300.000 millones- y sin Leopard no hay privatización.

Las conversaciones para cerrar este acuerdo fueron suspendidas unilateralmente el pasado 31 de octubre por la empresa alemana, según la cual no tendría sentido continuar las discusiones técnicas mientras se negociaba a nivel político.

En ese momento, las posiciones estaban muy alejadas sobre el mecanismo sancionador a aplicar en caso de fuga tecnológica. Santa Bárbara, de acuerdo con General Dynamics, proponía pagar sólo si se demostrase que la filtración es responsabilidad de la parte española y siempre en función del daño efectivamente causado. La parte alemana, por el contrario, pretendía un sistema de responsabilidad objetiva, según el cual habría que pagar aunque no se demostrase que la fuga hubiera causado daño alguno.

Durante las últimas semanas, altos responsables españoles se han puesto en contacto con Krauss Maffei para reanudar las conversaciones sobre el acuerdo de protección tecnológica, pero ésta ha alegado que la decisión corresponde al Ministerio de Defensa alemán.

General Dynamics aboga por recurrir si es necesario al arbitraje de la Cámara de Comercio de París, pero la SEPI, única capacitada para hacerlo, se resiste a ello. Ambas partes coinciden, sin embargo, en que cuando Alemania acepte definitivamente que ha perdido la batalla por Santa Bárbara se alcanzará el acuerdo tecnológico, pues sus empresas no pueden permitirse el lujo de perder los royalties derivados de la venta de los Leopard a España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de febrero de 2001