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Reportaje:

Macedonia, ¿un país con dos nombres?

La antigua república yugoslava intenta alcanzar un acuerdo con Grecia y acabar con la disputa sobre su denominación

La disputa que por más de 10 años han mantenido Grecia y la vecina Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM) a cuenta del nombre de esta última puede estar cercana a su fin gracias a un acuerdo. Macedonia, poblada por eslavos y albaneses, ingresó en la ONU en 1992 en medio de una tormenta política desatada por Atenas, que acusaba al Gobierno de Skopje de haberse apropiado de un nombre sagrado en la herencia cultural griega y de la denominación de una de sus propias regiones.

Tras varios años de conversaciones y la mediación de la ONU, se barajan dos soluciones: que el Gobierno de Skopje acepte el nombre de Macedonia del Norte o lo que los expertos llaman el doble nombre, es decir, que Macedonia pueda utilizar esta denominación en sus relaciones con la comunidad internacional al tiempo que Atenas pueda escoger cómo se llamará realmente su vecino. La semana pasada el diario de Skopje Dnevnik citaba al primer ministro macedonio, Ljubco Georgievski, diciendo que su país está dispuesto a admitir la doble denominación. Un portavoz del Gobierno añadió que se buscaba un consenso entre las fuerzas políticas en este sentido.

Pero como muestra de las ampollas que levanta el asunto, horas después, el presidente del país, Borís Trajkovski, aparecía en la televisión para asegurar que 'la única alternativa que tiene el Gobierno es mantener el actual nombre'. En plena polémica, el ministro de Exteriores griego, Georges Papandreu, aparecía en los informativos macedonios y en tono conciliador recordaba que 'ninguna propuesta será satisfactoria al cien por cien para ambas partes'. La ONU nunca ha admitido el nombre de Macedonia sino la denominación FYROM a la espera de un acuerdo entre ambos Gobiernos.

Atenas decretó en 1992 un embargo que, durante tres años, machacó la economía de su vecino del norte. Sin embargo ahora las cosas han cambiado. La Unión Europea ha puesto la vista en los Balcanes y ahí es donde Grecia aparece en una posición privilegiada como líder regional. Por su parte, el Gobierno de Skopje quiere presentarse como un socio moderado y fiable en la zona. Tras permitir que su territorio se haya convertido en la retaguardia de las tropas de la OTAN en los Balcanes, la semana pasada alcanzó un acuerdo fronterizo con Yugoslavia y otro de cooperación con Bosnia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de febrero de 2001