Los 'sabios' europeos piden una 'vía rápida' para legislar sobre las bolsas

Los siete sabios, entre los que está el anterior gobernador del Banco de España, Luis Ángel Rojo, han cumplido su compromiso de no hacer propuestas que exijan la modificación del Tratado de la Unión, tal y como les habían pedido los Estados miembros al encargarles este informe sobre la regulación de los mercados europeos de valores, en julio del año pasado.

Por eso el texto definitivo presentado ayer, al igual que el borrador difundido en noviembre pasado, no defiende la creación de un comité de valores europeo con carácter ejecutivo inspirado en el modelo de autoridad única de la SEC, la Comisión de Valores de Estados Unidos. Se limitan a pedir la creación de un consejo de valores europeo integrado por representantes de alto nivel de los Estados miembros -en el nivel de los secretarios de Estado o los directores del Tesoro- bajo la presidencia de la Comisión Europea. Lamfalussy defendió ayer la necesidad de crear ese marco legislador más flexible porque el sistema reglamentario actual 'es demasiado lento, rígido y mal adaptado a las necesidades de los mercados financieros modernos'.

Actualmente, la UE tarda un mínimo de tres años en adoptar leyes de carácter financiero. 'Incluso cuando funciona, lo cual es raro, produce textos de una ambigüedad legendaria y no se hace casi nada, para aplicar de manera coherente la legislación adoptada ni para velar para que ésta sea respetada', señaló el barón.

Los sabios defienden que se simplifique el actual sistema comunitario de toma de decisiones. Parten de la norma general de que las directivas europeas sean leyes-marco, el corazón político de la legislación, elaboradas, como siempre, a propuesta de la Comisión -aunque deberá consultar en profundidad a los agentes del mercado antes de aprobar su propuesta- y sometidas luego al Consejo de ministros y, en su caso, al Parlamento Europeo.

Estas leyes-marco serían desarrolladas luego por el sistema de vía rápida para crear los reglamentos, verdadero núcleo normativo. 'Ya Romanones dijo aquello de 'vosotros haced las leyes, que ya me encargo yo de los reglamentos', evocó Luis Ángel Rojo para subrayar la importancia de la normativa secundaria.

Promover reglamentos

La Comisión mantendría el derecho de iniciativa para promover los reglamentos y medidas técnicas de ejecución de las directivas. Pero sus propuestas pasarían primero por un comité europeo de los reguladores de valores, en el que estarían representados los operadores, los usuarios y los consumidores. Tras su dictamen, la Comisión presentaría el texto definitivo al comité europeo de valores, que deberá votarlo en un plazo máximo de tres meses. A continuación sería adoptado por la Comisión y entraría en vigor.

Este proceso deja al margen de la toma de decisiones al Parlamento Europeo, aunque estará 'informado y puede adoptar una resolución si las medidas exceden los poderes de ejecución', dicen los sabios. Lamfalussy dijo que la resolución del parlamento no paralizará la aplicación de la norma 'porque no lo permite el tratado', pero sería una presión política que obligará a la Comisión a tenerla en cuenta.

El Parlamento parece haber suavizado las críticas que lanzó tras la aparición del primer borrador. Ayer el Comité Económico y de Asuntos Monetarios de la Eurocámara dio su 'bienvenida a la valiosa contribución' de los sabios, sobre la que quiere aprobar una primera valoración política antes de que ésta llegue a la cumbre de jefes de Estado de Estocolmo, el 23 y 24 de marzo próximos. Los sabios y la Comisión confían en que el proceso esté acabado a principios de 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de febrero de 2001.

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