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El dudoso futuro de los buitres

La repercusión que la crisis de las vacas locas tendrá sobre las aves carroñeras es incierta. La Federación Andaluza de Asociaciones de Defensa de la Naturaleza ha advertido que las medidas que se adopten deben ser muy sopesadas porque una decisión tomada a la ligera condenaría a estas especies protegidas a la desaparición.

Buena parte de la alimentación de estas aves -buitres, alimoches y quebranta-huesos- depende de los animales muertos en las explotaciones pecuarias y de los comederos donde los ganaderos suelen depositar los cadáveres de burros, mulos y caballos. Ahora que la normativa ordena incinerar el ganado vacuno, caprino y ovino muerto en las explotaciones, ¿dispondrán estas aves de suficiente alimento?

Consuelo Atencia, de la FAADN, advierte que las administraciones deben medir las consecuencias que tendrá en el entorno natural cualquier medida que adopten para proteger tanto a la población como a la cabaña andaluza. 'Se ha tolerado que herbívoros se alimenten como carnívoros. Hemos fallado y no podemos ahora dejar que esas consecuencias pasen a estas aves'.

Ignacio Trillo, delegado de Medio Ambiente en Málaga, cree que de momento la alimentación está garantizada porque el decreto sobre eliminación de cadáveres no afecta a los équidos, que son la base de la alimentación de los comederos. La preocupación de la FAADN no es gratuita: el alimoche ha bajado un 40% en 10 años y también lo ha hecho el buitre a causa de los venenos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de febrero de 2001