Ambiciones africanas
(...) Congo se ha convertido 'en el basurero político de los países vecinos', sentenció hace pocos días, desde su seguro exilio, Honeré N'Gbanda, antiguo jefe de los servicios secretos de Mobutu. Él lo sabrá, pues, al fin y al cabo, gente como N'Gbanda ha tenido parte decisiva en la actual situación. Si no se hubiera producido el genocidio de los tutsi en la vecina Ruanda y las milicias responsables no hubieran encontrado refugio en Congo, Ruanda no habría definido sus fronteras exteriores muy dentro de Congo. Si el régimen tutsi de Burundi no hubiera actuado con tal brutalidad contra los hutu, sus rebeldes no se habrían instalado en Congo. Si el presidente ugandés, Museveni, hubiera ofrecido un mayor margen de acción a la oposición, las 'Fuerzas Democráticas Aliadas', que operan desde Congo, no habrían surgido jamás. Si a Mugabe, presidente de Zimbabue, no le hubieran entrado delirios de grandeza en su vejez, ahora no estaría en Congo un tercio de su Ejército. Y si Mobutu, con el beneplácito estadounidense, no hubiera concedido a los rebeldes de la UNITA un santuario en Congo, el Ejército angoleño probablemente se habría mantenido al margen.
Cada uno de estos problemas, por sí solo, parece soluble. Pero su suma convierte el conflicto en uno de los más complicados de la historia reciente. Añádanse a esto los intereses económicos: oro, diamantes, petróleo, cobre, café, maderas nobles... Todas las partes en conflicto se han preocupado de que su implicación militar en Congo también sea financieramente rentable. (...)
Francfort, 30 de enero de 2001


























































