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El Papa nombra cardenales al primado de Toledo y a un arzobispo del Opus Dei

Juan Pablo II otorga 10 de las 37 nuevas birretas a prelados de América Latina

Juan Pablo II anunció ayer el nombramiento de 37 nuevos cardenales, con lo que queda configurada la lista de los que elegirán a su sucesor en el futuro cónclave. Entre los elegidos, sólo 32 tienen edades inferiores a los 80 años, límite impuesto por Pablo VI para participar en la elección del Pontífice. De los nuevos purpurados, a los que el Papa impondrá la birreta cardenalicia el 21 de febrero, 11 pertenecen a la curia romana y 21 están al frente de sedes arzobispales, caso del arzobispo de Toledo, Francisco Álvarez Martínez, a punto de cumplir los 75 años.

Entre los nuevos cardenales está el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne, de 57 años, que se convierte en el primer cardenal del Opus Dei. Con estos nombramientos, la influencia, cuando menos teórica, de Juan Pablo II en el nombramiento de su sucesor pasa a ser absoluta si se tiene en cuenta que al menos 118 de los 128 cardenales con derecho a participar en el próximo cónclave (más dos in péctore cuya elección data de 1998) han sido elegidos directamente por el actual Pontífice. El número total de electores se coloca muy por encima del límite de 120 fijado por Pablo VI, a cuyo pontificado le deben la púrpura sólo 10 electores.

La larga lista de nuevos príncipes de la Iglesia viene a ser una especie de testamento orgánico del Pontífice, porque incluye a varios de sus más estrechos colaboradores, además de a representantes de otros ritos católicos que el Papa ha querido honrar. Pero, sobre todo, otorga mayor peso a América Latina, de donde procede casi la mitad de los católicos.

Siguiendo este criterio de interpretación, se comprende que entre los receptores de la birreta cardenalicia figure el obispo italiano Giovanni Battista Re, desde hace unos meses prefecto de la Congregación de los Obispos y uno de los hombres de confianza de Karol Wojtyla. Otro tanto puede decirse de Crescenzio Sepe, gran gestor del Jubileo de 2000, y de los responsables de la administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, Agostino Cacciavillan, y de la Prefectura de Asuntos Económicos, Sergio Sebastiani, que también figuran en la lista.

Al igual que el prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos, José Saraiva Martins, que ha trabajado intensamente para estar a la altura de la actividad beatificadora del Pontífice. En el mismo capítulo puede inscribirse la púrpura concedida al polaco Zenon Grocholewski, que dirige la Congregación para la Educación Católica, y al jesuita italiano Roberto Tucci, que ha preparado durante todos estos años los viajes de Wojtyla a los cinco continentes, aunque su edad -cumplirá en abril 80 años- le coloca fuera del selecto club de los cardenales electores.

Del mismo modo, Wojtyla deja atados los lazos con las otras iglesias católicas honrando con la púrpura al anciano patriarca de Alejandría de los Coptos, Stéphanos Ii Ghattas, y al prefecto de la Congregación de las Iglesias Orientales, Ignace Moussa I Daoud, patriarca sirio y primer prelado árabe que asume la dirección de un dicasterio vaticano.

En este octavo -y presumiblemente último- consistorio de Juan Pablo II destaca también el elevado número de obispos latinoamericanos que acceden a la máxima dignidad eclesiástica. Desde que Wojtyla fue elegido sucesor de Pedro, en octubre de 1978, la obsesión de su pontificado ha sido nivelar las enormes desigualdades existentes en la jerarquía de la Iglesia, superpoblada de europeos (concretamente, italianos, que se adjudican siete birretas en este consistorio) y escasa de personalidades de los restantes continentes.

Esta vez, a prelados de América Latina van 10 de las birretas. Se trata de los arzobispos de Santiago de Chile, Francisco Javier Errázuriz Ossa; de Tegucigalpa, Óscar Andrés Rodríguez Madariaga; de Caracas, Ignacio Antonio Velasco García; de Bogotá, Pedro Rubiano Sáenz; de Quito, Antonio José González Zumárraga; de San Salvador de Bahía, Geraldo Majella Agnelo; de São Paolo, Claudio Hummes; de Lima, Juan Luis Cipriani, y de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, además del presidente de los Archivos y la Biblioteca de la Iglesia Romana, el argentino Jorge María Mejía.

El cardenal de Toledo

El nombramiento del arzobispo de Toledo, Francisco Álvarez Martínez, que en julio cumplirá los 75 años, se explica sobre todo por su posición al frente de una sede importante. Otro tanto puede decirse de los arzobispos de Lyón, Lisboa, Westminster (Londres) y Dublín, también nombrados cardenales, como los arzobispos de Nueva York y de Washington. En la lista anunciada ayer figuran además dos prelados de India, uno de Costa de Marfil y uno de Vietnam, François Xavier Nguyen Van Thuan, que preside en el Vaticano el Consejo Pontificio de Justicia y Paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de enero de 2001