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Meteórico en la política, sin suerte en las empresas

Artur Mas Gavarró cumplirá 45 años el 31 de enero. Si sólo en 12 años ha desarrollado una carrera política meteórica que le ha llevado a ser conseller en cap, su paso por el mundo de la empresa no ha sido tan exitoso.

Se licenció en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Barcelona en 1974. Mas y sus compañeros, como el agente de bolsa Rafael Córdoba, huían como de la peste de la politización de la época. No la compartían y la evitaban. Sus compañeros de promoción le recuerdan por una seriedad poco acorde con un veinteañero.

Tras unos meses en un primer empleo que no le gustaba, su padre le presentó a Francesc Granell, director de Promoció Comercial y entró en la Generalitat en 1982, cuando muchos funcionarios no pasaban oposición. Granell le hizo jefe de servicio y le encomendó que se responsabilizase de las Ferias. Mas se casó poco tiempo después en La Garriga (Vallès Oriental), con Helena Rakosnick, maestra y funcionaria de Transportes de Barcelona.

Granell se marchó a Bruselas, pero recomendó a Mas ante el nuevo y efímero consejero Narcís Oliveres. Sus palabras definen a Mas: 'Era muy entregado, eficiente y competente'. Por entonces, Mas hablaba en castellano con su esposa e hijos, aún no se había afiliado a Convergència y tomaba clases de inglés.

Oliveres le nombró director de Promoción Comercial. Aquel cargo le hizo visible en los salones de moda Gaudí ante Marta Ferrusola o el empresario de Chupa Chups, Enric Bernat, y le dio acceso, en calidad de miembro nato, al consejo y al comité ejecutivo de la Fira de Barcelona. Mas se las tuvo con los representantes del Ayuntamiento por la participación de la Generalitat en la Fira. Su compañero de filas era el hoy ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, que entonces trabaja en el Departamento de Industria. Mas barría para casa y defendía que los consejeros de la Generalitat, el presidente o Marta Ferrusola inaugurasen el máximo número de exposiciones.

En su activo cuenta que siendo director general no acudió a unas oposiciones de regularización -con condiciones favorables- para consolidar su plaza de funcionario.

Ya militante de CDC, en 1987 se convierte en concejal del Ayuntamiento con Josep Maria Cullell. Mas deja el departamento en 1988, cuando depende del consejero Joaquim Molins, a pesar de que éste le había nombrado secrerario general de la consejería. Se marchó para diversificar la firma peletera Tipel, propiedad de la familia Prenafeta, con la que había entrado en contacto como responsable de la Generalitat en la Fira y también porque Lluís Prenafeta, entonces todopoderoso secretario general de Presidencia, ya le había echado el ojo.

Mas es un joven de casa bona para quien el tenis o el esquí alpino -a veces en compañía de Sixte Cambra- no tienen secretos. Su padre, propietario de una empresa de logística y sistemas de elevación, le proporcionó un piso en la céntrica calle de Tuset y veraneos en Vilassar (Maresme) y Llívia (Cerdanya).

Los Prenafeta le ficharon para diversificar Tipel desde su holding Vilassar Internacional, empresa presidida hasta ese año por Manuel Prado y Colón de Carvajal, de la que Mas fue gerente. Mas vivió los años en los que Tipel, líder español del sector de la piel, era una estrella en bolsa y sus beneficios daban para inversiones espectaculares.

La entrada de Mas coincidió con la absorción por parte de Tipel del primer mal negocio de Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del presidente de la Generalitat, Geset Afers. Aquél fue un encuentro esencial para el futuro de Mas, quien se convertiría con el tiempo y su dura oposición al entonces alcalde Maragall en el Ayuntamiento y en la Fira, en el estandarte de los hijos de Pujol y en la estrella del 'clan del pinyol', embrión del radicalismo nacionalista en CDC. Tras la experiencia de ser segundo de Roca en la oposición municipal, Mas intentó alcanzar la alcaldía de Barcelona, pero tuvo que ceder el paso a Molins, su antiguo consejero.

Mas, junto a Juan Carretero, director financiero de Tipel, diseñó inversiones en el Port Vell, o en la cadena de supermercados Orangután, en el que los Prenafeta se asociaron con la familia Suqué Mateu, propietaria de Casinos de Cataluña. Un proyecto que acabó costando una fortuna a Tipel. Mas se integró en la corte del excéntrico industrial Isidor Prenafeta, hoy retirado en Palma de Mallorca tras la quiebra de Tipel, con quien compartía su pasión por los arroces. Paellas veraniegas como las organizadas por Enric Reyna, en quellos tiempos presidente de la Fira de Barcelona, en S'Agaró (Baix Empordà). De hecho, Reyna, Tipel y una empresa propiedad de Macià Alavedra fueron socios en una diversificación de Tipel para la compra de naves industriales dirigida por Mas.

A partir de mayo de 1991, Mas alternó sus funciones en Tipel con el cargo de concejal en el Ayuntamiento de Barcelona como segundo de Josep Maria Cullell. En 1992 abandonó Tipel y al año siguiente fue nomrado portavoz de CiU en el Ajuntamiento. Accedió al Consejo de Administración de Caixa Cataluña en 1992 como representante de la Diputación de Barcelona. Allí se forjó fama de riguroso.

Jordi Pujol Ferrusola se lo presentó a Rafael Español para que lo llevase a un consejo de concentración en la operación de salvamento de La Seda. Mas, Carles Vilarrubí y Jordi Vilajoana se convirtieron en consejeros, al tiempo que el socialista Joan Majó o el ex Banesto, Mariano Faz. Fue consejero y puso como condición la limpieza de propósitos de la operación de salvamento. 'Artur es un hombre tan competitivo como honrado. Pero si juega al póquer es para ganar; si no, se abstiene', señala uno de sus mejores amigos.

Mas estuvo en aquel consejo lleno de amigos de los hijos de Pujol hasta que, en 1995, el presidente de la Generalitat le nombró consejero de Política Territorial en lugar de Jaume Roma, quien dimitió tras conocerse un supuesto intercambio de favores con algunos constructores. Recién nombrado consejero, él y su mujer sorprendieron a sus conocidos al ordenar paralizar las reformas de la cocina y el baño que estaban realizando en su domicilio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de enero de 2001