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Dos enmascarados asesinan a tiros al director de la televisión palestina en un hotel de Gaza

Hicham Mekki, de 54 años, padre de siete hijos, era uno de los hombres más odiados de Israel; como responsable de la Palestinian Broadcasting Corporation, en la que se agrupan la televisión y la radio oficiales de la Autoridad Palestina, se le acusaba de haber desencadenado desde el principio de la Intifada una feroz campaña de agitación contra la población israelí y de alentar a sus compatriotas a tomar parte en la revuelta.

El Gobierno del primer ministro Ehud Barak había tratado en vano de silenciar la emisora de radio y de televisión que Mekki dirigía desde hace cinco años, cuando, a su regreso de un largo exilio en los Emiratos Árabes, recibió de Arafat el encargo de poner en marcha la primera cadena informativa del Gobierno autónomo.

Las presiones ejercidas por Israel en la mesa de negociaciones con los dirigentes palestinos para poner freno al trabajo de Mekki culminaron el pasado 12 de octubre, cuando la aviación israelí bombardeó los estudios y las antenas de la estación de radiotelevisión en Ramala, lo que obligó a cerrar sus instalaciones en la capital de Cisjordania y buscar refugio en Gaza.

Las autoridades de Israel colocaron hace pocas semanas el nombre de Mekki en la lista negra de los 'indeseables', en la que se encuentran, entre otros, los máximos responsables de seguridad palestinos y los dirigentes de las fuerzas populares o Tanzim, y le retiraron de manera abrupta y tajante la acreditación que hasta entonces le había permitido salir libremente de Gaza, donde vivía con su familia, y trasladarse a cualquier punto de los territorios autónomos o al extranjero, decretando así su confinamiento y tratando de bloquear su trabajo.

Mekki fue asesinado al mediodía de ayer, cuando acababa de almorzar en el restaurante del hotel Beach de Gaza. Estaba sentado aún a la mesa frente a su amigo Omar Hayabah, el dueño del establecimiento, terminando una larga conversación que les había acompañado durante toda la comida. En aquel momento, dos hombres con el rostro enmascarado descendieron de un coche que había sido estacionado en el aparcamiento del hotel, entraron en el establecimiento, cruzaron el vestíbulo, irrumpieron en el comedor y efectuaron con absoluta frialdad cuatro disparos -dos en la cabeza y otros dos en el pecho- sobre su objetivo: la televisión y la radio palestinas.

Los primeros rumores de que detrás de la muerte del director general de la Radiotelevisión Palestina se encontraban intereses mafiosos vinculados a la corrupción de la Administración de Yasir Arafat y un supuesto caso de contrabando de tres millones de dólares (525 millones de pesetas) fueron desmentidos por la propia Autoridad Palestina, que en una nota denominó a Mekki 'mártir', calificativo utilizado para las víctimas de la Intifada, y culpó de los hechos a Israel. Un portavoz oficial del Ejército negó estas imputaciones desde Jerusalén.

Asesinatos extrajudiciales

A pesar del mentís, el nombre de Hicham Mekki engrosó ayer la lista de asesinatos extrajudiciales llevados a cabo por las tropas israelíes y por sus colaboradores en un intento de poner fin a la Intifada.

Paradójicamente, esta muerte se producía mientras se encontraba en la zona un equipo de Amnistía Internacional, dirigido por la investigadora Liz Hodgkins, que trata de conocer las circunstancias en las que se están produciendo estas 'ejecuciones ilegales'.

'La violación de las normas internacionales es flagrante', había asegurado Hodgkins la noche anterior, cuando había dado por finalizada la investigación de siete 'asesinatos extrajudiciales' de dirigentes palestinos, una labor que le ha llevado dos semanas y que le ha obligado a practicar más de cien entrevistas.

La protesta de esta investigadora de Amnistía Internacional está corroborada por otras organizaciones de defensa de los derechos humanos; entre ellas, Law, una ONG que dirige el abogado Jader Shkirat, quien está preparando un informe en el mismo sentido. La condena de Law es también tajante, ya que, en su opinión, 'estos asesinatos extrajudiciales' constituyen un ejemplo claro de 'crimen de guerra'.

Arafat se reunió ayer con el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Shlomo Ben Ami, en El Cairo, bajo el auspicio del presidente egipcio, Hosni Mubarak. No hubo avances en la aplicación de los tratados de paz, según la Embajada de Israel en El Cairo, aunque, al menos, los dirigentes acordaron volver a reunirse en breve.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de enero de 2001

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