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Una 'Maruxa' compleja y 'naïf' cierra el ciclo de zarzuela del Arriaga

Seis cantantes y actores principales, el grupo de baile Xuno, el gaitero Vicente, El Pravianu, y dos marionetistas se encargarán de poner en escena la obra mañana, el sábado y el domingo. Mientras, la música, original de Amadeo Vives, correrá por cuenta de la Orquesta Bilbao Philarmonia que, dirigida por Gorka Sierra, se enfrentará a un concepto musical que tiene poco que ver con el típico de las zarzuelas. 'No prima la melodía acompañada, sino un sinfonismo orquestal, en el sentido pucciniano. El lenguaje musical es mucho más cercano al concepto de Puccini que al de Sorozábal', dice el director de escena, Francisco López.

'Maruxa es una obra terriblemente compleja y dificultosa para los cantantes y para la orquesta, ya que tiene una parte musical muy exigente; no tiene que ver con la zarzuela al uso. Aunque el propio Vives la llama comedia lírica, realmente estamos hablando de una ópera, por su concepto, su densidad musical y, en definitiva, el nivel que Vives se impuso a la hora de abordar la partitura'. Esto apunta López acerca de un montaje que se estrenó en febrero de 1999 en el Festival de Zarzuela de Oviedo.

Pero su complejidad no se restringe exclusivamente al apartado musical. 'De alguna manera también es bastante dificultosa para el director de escena, porque se trata de una obra que adolece de un libreto un poco básico, por no decir otro tipo de palabras', asegura López antes de referirse concretamente a la intención y esencia de su adaptación.

Vena lírica y poética

'Esta obra en la que la música ha estado tradicionalmente por delante del teatro, nosotros nos la planteamos como reto y hemos intentado extraer las potencialidades fundamentales del libro y de la música. Hemos huido de lo que sería una plasmación rutinaria, realista de la obra, para intentar extraer otras lecturas y otros sentidos' continúa el director aludiendo a que el montaje explota fundamentalmente la vena lírica y poética de Maruxa.

Desde el vestuario hasta la 'lectura dramatúrgica', todo se plantea desde la mirada de un niño, desde un punto de vista un tanto 'naïf', y se pretende extraer todo lo que tiene de cuento una historia ambientada en la Galicia rural en la que confluyen intereses económicos, romances pastoriles, venganzas y un final feliz.

La creación de Amadeo Vives cierra el ciclo de zarzuela del Teatro Arriaga, aunque durante la presente temporada también se podrá ver El caserío, de Guridi. Además, la programación del coliseo bilbaíno para la primera mitad de 2001 incluye las óperas Dido y Eneas, de Henry Purcell (4 de febrero); La colomba ferita, de Francesco Provenzale (27 de marzo); I paggliacci, de Ruggero Leoncavallo (7 y 10 de abril), y Mendi mendiyan, de José María Usandizaga (23, 27 y 29 de junio).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de enero de 2001

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