La inversión pública en política medioambiental permite crear 19.000 empleos estables al año

El estudio, dirigido por la catedrática de Análisis Económicos de la UPV, Mari Carmen Gallastegui, y presentado ayer, intenta demostrar cinco cuestiones: que se pueden generar menores niveles de polución sin afectar a los niveles de producción; que se puede lograr que la contaminación sea menos dañina; que se pueden reciclar y reducir la cantidad de residuos generados; avanzar en el uso de tecnologías más limpias, y desarrollar actividades complementarias de prevervación del medio ambiente, con la consiguiente creación de empleo.

El Departamento de Medio Ambiente encargó a la UPV y al IHOBE la elaboración de este trabajo para ayudarle a definir el Programa Marco Ambiental del País Vasco, que es la estrategia ambiental que se seguirá en Euskadi durante la próxima década. De ahí, que el primer objetivo del documento haya sido cuantificar los efectos que los gastos en protección medioambiental tienen sobre el empleo, la renta y la producción.

Así, el gasto en políticas medioambientales realizado por las administraciones vascas entre 1995 y 1998 (periodo de análisis del estudio) fue de 2.000 millones de euros (333.000 millones de pesetas). Entre el 85 y el 92% de ese gasto se concentra en el sector de la construcción de infraestructuras relacionadas con el medio ambiente, como depuradoras, vertederos, plantas de reciclaje o de almacenaje de residuos. Mientras, el impacto total sobre la producción (es decir, la riqueza adicional que la inversión directa genera en la economía) durante el mismo periodo alcanzó los 4.911 millones de euros (817.000 millones de pesetas).

Estas cifras colocan a la comunidad autónoma al nivel de las economías mundiales más desarrolladas, como Alemania y Estados Unidos. El consejero de Medio Ambiente, Patxi Ormazabal, aprovechó los datos para incidir en la idea de que invertir en medio ambiente es rentable para la sociedad desde el punto de vista de protección, pero también desde la perspectiva del desarrollo económico. 'La protección del medio ambiente o la adopción de hábitos de producción respetuosos no destruyen empleo como se decía, sino que contribuyen cada vez más al desarrollo de un país', subrayó.

Más dinero a Vizcaya

Por territorios, la mayor parte de los gastos e inversiones medioambientales se concentran en Vizcaya (60%), seguida de Guipúzcoa (25%) y Álava (15%). A nivel comarcal, el Gran Bilbao acapara el 85% del gasto total en Vizcaya y supone más de un 50% de las inversiones medioambientales del conjunto de la comunidad autónoma.

Los efectos sobre el empleo entre 1995 y 1998 muestran una generación de 76.494 puestos de trabajo en campos como la construcción, la ecoindustria, la agricultura biológica o el transporte, con una media por año de 19.000. En relación a la población ocupada, la inversión alcanza al 2,6%, siendo en Vizcaya donde este porcentaje sube un poco más . A nivel comarcal, son Donostialdea, Bilbao y la Margen Izquierda del Nervión las áreas que experimentan el mayor efecto de la inversión pública.

La catadrática Mari Carmen Gallastegui abundó en el hecho de que la actividad económica y la protección del medio ambiente no sólo no son rivales, sino que se complementan porque 'siempre que haya un gasto en medio ambiente habrá un efecto directo sobre el empleo, pero es que además habrá un efecto adicional, ya que los ciudadanos adquieren bienes y servicios'.

La experta también destacó que los efectos positivos de las inversiones públicas en el terreno medioambiental superan a los posibles aspectos negativos. 'Cuando olvidamos la protección del medio', recordó, 'se generan costes sociales, como accidentes, y las empresas necesitan tener en estos momentos ante la sociedad y los consumidores una reputación cada vez mejor'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 09 de enero de 2001.

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